FRASES PARA SACERDOTES


Dice el demonio: de cierta forma estoy obligado a decir, tengo que decir esto: las mujeres deben llevar velo pero ya hace tiempo que no lo llevan por un querer del infierno.

De: La Eucaristía y lo que dicen los demonios. Padre Carlos Cancelado.

EL SACERDOTE ABRE LAS PUERTAS AL FUTURO DE DIOS PARA EL MUNDO

SANTA MISA EN EL CENTRO COMERCIAL WESTLAND MALL


En esta entrada presento algunos momentos de la Eucaristía que se celebra en el centro comercial Westland de Vista Alegre de Arraiján el último domingo de mes.

En estas imágenes aparecen los padres Floro Ramirez, oficiando. Mientras que concelebran el padre Alirio Cepeda y el diácono Goardín Martinez. Los sacerdotes Paulinos invitan a todos aquellos visitantes y a la comunidad que no haya podido asistir a la Misa matutina de su respectiva Iglesia al acto de renovación de la Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo y a dar gracias por todos los favores recibidos. 









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Fotos y video: Narcisa Olayvar

NUEVOS INTEGRANTES MONAGUILLOS EN LA IGLESIA SAN NICOLÁS DE BARI

- Se trata de 4 niños de la comunidad que se integran al servicio del Altar - 



Durante el acto religioso dominical del 8 de Octubre celebrado en la Parroquia San Nicolás de Bari del distrito de Arraiján fueron presentados los nuevos integrantes del cuerpo de Monaguillos de esta Iglesia.


Tras ser seleccionados por haber culminado su proceso de formación, suben al Altar Doelis Gonsalez, Frank, Andres de León y Andres Gonzalez. Tres niños y una niña residentes de Arraiján cabecera.



Estos niños fueron instruidos por los coordinadores Julio Sánchez, David Marciaga y Josue Barcenas en un periodo de 4 meses donde les ofrecen enseñanzas para desempeñar esta importante función litúrgica en la que la comunidad se reúne para celebrar la Eucaristía y los Sacramentos.  

Que el Señor guarde a estos pequeños Monaguillos, semillas de sacerdotes y consagrados.








  





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 Fotos y videos: Cortesía

ADVERTENCIAS DEL MAS ALLA A LA IGLESIA CONTEMPORÁNEA.

Parte 28

Por el Padre Arnold Renz


ERRORES SOBRE LA DIRECCIÓN DE LA IGLESIA



J:  Si todos los sacerdotes, sin excepción, reconociesen en un rayo de inteligencia donde está la Iglesia y cual es la situación general; estarían aterrorizados.  Se volverían inmediatamente, o por lo menos un gran número de entre ellos.  Pero no tienen este rayo de inteligencia, aunque crean que la Iglesia está guiada por el Espíritu Santo.

E:  ¡Di la verdad, por orden de la Santísima Virgen, y solamente la verdad!

J:   Estos sacerdotes se concentran sobre la nueva Iglesia. Consideran que, al fin y al cabo, ellos son la Iglesia, y que se puede modificar lo que les parezca bien, puesto que el Espíritu Santo está también en ellos. Pero de esa forma, olvidan que desobedecen al Papa, el jefe de la Iglesia, y que todo eso no proviene de él. Porque solamente por las palabras del Papa vendría la inspiración del Santo Espíritu, y no por las palabras que ellos quisieran reformar, y volver a su gusto (gruñe).

E: ¡Continúa Judas Iscariote, di por orden de la Santa Virgen lo que Ella te encarga decir, en nombre de...

J:  Naturalmente, lo que nosotros difundimos por medio de los cardenales, no viene de ninguna manera del Espíritu Santo.

E:  ¡Judas Iscariote, de la verdad, dí lo que la Santísima Virgen te encarga decir, continúa, en nombre de...!

J:  Algunos de ellos serán eliminados, como la hierba que perece -como se dice muy bien en el exorcismo- pero no todo será aniquilado.  Algunos comprenderán todavía...  Y los obispos -esto es también un hierro candente- los obispos...

E: ¡Di lo que tienes que decir por orden de la Santa Virgen!

J:  Yo he sido obispo. Si pudiera volverme atrás, yo haría mi tarea mejor, mil veces mejor. Los obispos...

E:  ¡Continúa por orden de la Santa Virgen!

J:  Sería mejor, que muchos obispos no fuesen obispos. Sería mejor, que fuesen de los más ínfimos laicos, en lugar de tener la palabra y llevar el báculo episcopal, porque para ellos, eso es más bien un camuflaje, y..

E:  ¡Di la verdad, en nombre de... di lo que tienes que decir de Su parte!

J:  ...llevan la máscara de lo bueno, pero debajo no hay más que gusanos y podredumbre.  Hasta para nosotros, es...

E:  ¡Di la verdad por orden de la Santísima Virgen, di lo que Ella quiere decirnos por tu mediación, Judas Iscariote, en nombre de...!

J:  Pero no quiero seguir hablando, no quiero hablar más.

E:  ¡Tienes que hablar por orden de la Santísima Virgen, y en nombre de...! ¡Lucifer no debe impedirte el que digas toda la verdad!

J:  Estoy harto... (murmura)

E:  ¡Di ahora la verdad en nombre de la Santa Virgen, y no lo que os gusta a vosotros!

J:  Tenemos que también decir esto. Tenemos que agregarlo para que haya un cuadro completo. Hay que subrayar como se relacionan las cosas, para que todos lleguen a comprenderlo. Pero ahora ya no quiero más, ya no quiero hablar más.

E:  ¡Di lo que tienes que decir de parte de la Santísima Virgen, llega hasta el final!

J:  No quiero hablar más, no quiero hablar más.

E:  ¡Lucifer no debe estorbarte!  ¡Continúa diciendo lo que la Santísima Virgen te encarga decir, en nombre de...!

"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP. CII: CÓMO SE REMEDIA LA FALTA DE UNIÓN.

Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo a Sus hijos predilectos.


CII


Cómo se remedia la falta de unión



"¿Cómo se conjura esta falta de unión? --El día que mis Pastores y sacerdotes se transformen en Mí. ese día, con más razón y justicia, los súbditos me verán a Mí en los Pastores y en los Superiores; les será mas fácil acentuar esa vida de fe que deben tener siempre, al verme a Mí en los que mandan. Y los sacerdotes con los Pastores, y los Pastores y los sacerdotes entre sí, formarán un solo Jesús, se respetarán, se amarán y tendrán un solo corazón una única voluntad, por la unidad que tendrán en Mí y Conmigo, en mi adre y en el Espíritu Santo, es decir, por la unidad en la Trinidad.

Los Pastores me verán a Mí en los sacerdotes transformados en Mí y los sacerdotes me verán a Mí en sus Pastores, amándolos como si fueran Yo y obedeciéndolos como me obedecerían a Mí. Pero ya no solo con la fe que le exige esto; sino de hecho, visible y real, por la transformación de cada uno en Mí.

A la manera que en cada Hostia consagrada estoy Yo real y verdaderamente presente, y sólo quedan las especies; así quiero a todos mis sacerdotes Hostias, en el copón de mi Corazón; todos iguales, todos santos, todos puros, divinizados iguales, todos santos, todos puros, divinizados y poseídos del Espíritu Santo. Y más aún, todos uno, como Yo, que multiplicado en la Eucaristía, no dejo de ser uno solo en razón de mi unidad.

¡Qué unidad de las Hostias, en Mí, transformada la sustancia del pan en mi Cuerpo! Pues así quiero a mis sacerdotes; unos en mí sustancia y que desaparezca la criatura en el Creador, por la perfecta transformación en , y quede Yo en ellos, y obre exteriormente por su concurso, por ser Yo en ellos interiormente, para convertir y salvar.

Si uno de los míos están transformados en Mí y otros no lo están, aquellos deben ver a éstos con ojos de caridad y dulzura, corrigiendo, perdonando, aconsejando y hasta sufriendo en favor de los que no están transformados en Mí.

Entonces su papel es orar, orar al Padre, pedir, insistir y sacrificarse; porque a la oración unida al sacrificio todo se le concede.

Y ésta es la misión de los Pastores santos en favor de los suyos, como fue la mía. Y ésta es la misión de caridad que les obliga a los sacerdotes transformados en Mí, para con sus hermanos: misión de amor, de caridad aun en sus correcciones; siempre con un fin de amor ara salvarlos.

Otro punto importantísimo.
Si los sacerdotes tienen obligación de salvar a las almas, de ver por las almas y de sacrificarse por ellas, mayor deber tienen de impartir su ayuda en todos sentidos, oportuna e importúnamente, a los sacerdotes, sus hermanos, para su santificación.

Se ven casos, desgraciadamente, en que al árbol caído o por caerse se le abandona, se le desprecia aun se huye de él, sin tenderle la mano, sin un consejo, sin un aliento, sin evitarle ocasiones, como si fuera más que extraño y no tuvieran el deber de salvarlo. Si con todas las almas, repito, tienen os sacerdotes la obligación de impedir el mal, con cuánta mayor razón lo deben hacer con su misma familia sacerdotal, con los de su misma sangre, por decirlo así, con sus hermanos en el sacerdocio. ¡Hay tristes descuidos sobre el particular que Yo lamento!

Y no tan sólo a los Pastores les incumbe este deber de tender la mano a los sacerdotes caídos, por todos los medios que estén a su alcance; y si no tienen otros, por medio de la oración y de la penitencia, clamando al cielo hasta triunfar de Satanás y arrebatarle su presa, aunque el mundo ignore por quién se salvó aquella alma sacerdotal. Yo lo sabré.

Los prelados, los Párrocos y los Superiores en cualquier forma, se deben examinar y proponerse tener más cuidado y vigilancia, más solicitud y abnegación en este punto, cuando tengan siquiera sospechas de que hay algo no recto en alguno de los suyos, y eviten y corten las ocasiones. Y aquí de la prudencia divina más que de la humana, para arreglar con caridad estas cosas; hay que encubrirlas con amor, que es lo más discreto, lo más indulgente, lo que más ablanda los corazones.

Sin duda que --¡triste es para Mí decirlo!--no todos los sacerdotes querrán o procurarán transformarse en Mí, ni poner los medios porque implican sacrificio; y para estos casos los sacerdotes que son otros Yo deben hacer lo que he dicho: que el que pide, recibe y el que busca halla.

Y voy a descubrir una preciosa veta, un filón santo y explotable.

Siempre el Padre escucha a su Hijo; siempre lo atiende amoroso; siempre, obligado dulcemente por el amor a su Hijo, le concede lo que le pide hasta enviar al Espíritu Santo al mundo.

Pues bien, si mis sacerdotes son otros Yo, mi Padre me verá en ellos a Mí y entonces nada les negará de lo que le pidan. ¡Y, sobretodo, su petición debe ser la santificación y la salvación de los sacerdotes caídos, de los sacerdotes disipados, mundanos, tibios!

Los sacerdotes, como le decía a mi Padre, no son del mundo; supuesto lo cual, le pedí para ellos tantas y tantas gracias. Y para que desciendan sobre ellos, hay que arrancarlos del mundo, quitarles el mundo de sus corazones. ¡Y hay tantos modos de que el mundo entre casi sin sentirlo en el corazón de los sacerdotes, que no son, que no deben ser del mundo! Por esta hendidura se les va colocando Satanás para sensualizarlos y perderlos. y quitarles todo gusto y atractivo por lo divino.

¡El mundo, el mundo!... Si el mundo entra en el sacerdote, me retiro Yo, se retira el Espíritu Santo, contrario al mundo; y el Padre no ve ya en el sacerdote lo que le aseguré: "que no era del mundo". Y apartado de la Trinidad el sacerdote, ¿qué puede detenerlo hasta perderse? ¡Es muy delicado que el mundo entre en el corazón del sacerdote!  ¡Y entra tan quedamente, tan poco a poco, tan gota a gota, pero lo envenena al fin!

Por tanto, recomiendo encarecidamente a mis Pastores y sacerdotes su transformación en Mí y la caridad, como si fueran Yo mismo, para con mis sacerdotes amados; que compadezcan a los que no les preocupa su perfección y no ven en esta petición mía, sino exageraciones innecesarias para cumplir su misión y salvarse. Los habrá y más aún, habrá quien no crea, quien se oponga a esa perfección y santidad. Dirán que no todos son San Pablo; pero debieran serlo, porque todos mis  sacerdotes son vasos de elección, a todos les di la vocación de apóstoles y las gracias necesarias de estado para  llegar a una muy alta perfección.

Que no tuerzan mis designios sobre sus almas; que llenen su misión en la tierra; que sean perfectos como mi Padre Celestial es perfecto; porque son padres, porque han recibido la divina fecundación del Padre, porque no darán la medida que mi Padre anhela, ni tendrán atracción pura y santa para conquistar las almas, si no se transforman en Mí, por la purificación del pecado, por la práctica de las virtudes, por los dones gratuitos que regala el Espíritu Santo a quienes a Él se acercan, a los que anhelan cobijarse con su sombra y recibir su fecundación y poseerlo.

María se contrista por los sacerdotes tibios que no son otros Yo; y por esa Madre incomparable, les pido hoy una vez más y sin cansarme, a mis Pastores y a mis sacerdotes todos, todos, su perfecta y santa transformación en Mí, por el Espíritu Santo".









¿CÓMO SABER SI UNA BIBLIA ES CATÓLICA? - Padre Sam



TESTIMONIOS DE CONVERSIÓN - Padre Chase Hilgenbrinck -





Cuando el estadounidense Chase Hilgenbrinck comenzaba a destacar en el fútbol profesional, Dios lo llamó a ser sacerdote. Dejó su carrera en Chile y con mucho esfuerzo fue ordenado presbítero en 2014.

Hace unos años Chase compartió su testimonio en el programa Nuestra Fe en vivo con Pepe Alonso en EWTN y allí contó que en su paso por Chile, al principio, “me sentía muy solo y no fue lo esperado de un futbolista profesional. Pensé que habría fama, con amigos, con mucha gente. Al final sabía que estaba peleando por un puesto en un equipo donde no me conocían. No fue fácil”.

Un día, prosiguió, “rezando en una iglesia encontré mi paz. En el invierno de Chile, con mucha lluvia, estaba congelado, sentado solo en la iglesia de la Asunción. Estaba rezando frente al tabernáculo, solo frente al Señor. Rezaba por estar cómodo, por tener más paz, para que las cosas me fueran bien en el fútbol. Y justo ahí en silencio, yo escuchaba en el fondo de mi corazón, escuchaba en inglés: ‘be my priest’ (sé mi sacerdote) Y no lo podía creer”.

Esa experiencia, explicó Chase, “era muy incómoda y no lo quería escuchar. Yo le decía (a Dios) no sabes lo que estás diciendo, pero yo estaba convencido, no era algo que podía haber soñado yo mismo, nunca había pensando en esto y no lo quería. Sabía que era el llamado del Señor”.

“Yo lo escuchaba y seguía con mi vida, pero las cosas comenzaron a ir bien”, recordó.
El sacerdote, que es ahora Vicario Parroquial de la St. Mary Parish y capellán del equipo de la Alleman High School en Rock Island en la diócesis de Peoria, es hijo de Mike Hilgenbrinck y Kim, de profesión contadora.Cada domingo sus padres los llevaban a él y a su hermano Blaise a Misa. Ambos eran monaguillos de la Holy Trinity Church en Bloomington, Illinois.

Un reportaje del año 2008 en ESPN señala que “incluso cuando era adolescente, los chicos buscaban a Chase para que les diera consejo. Su madre recuerda una ocasión en la que una compañera embarazada llegó a casa buscándolo. ‘Nosotros le dijimos, ‘Chase, no eres lo suficientemente mayor para dar consejo sobre estas cosas. Esta chica debe hablar con un adulto’”.

Ambos jugaban fútbol desde pequeños pero Chase era mejor y de hecho llegó a estar en la selección nacional sub17 de Estados Unidos.

Cuando llegó a la Universidad de Clemson, Chase siguió jugando fútbol y no dejó de lado poner por obra su fe. Una muchacha y un sacerdote le preguntaron si alguna vez había considerado servir por completo a Dios. “En el fondo pensaba que no, que no había forma. No me daba cuenta aún”, recuerda.

El joven se graduó de Clemson en 2004 y le sugirieron ir a Chile a jugar. Allí militó en clubes como el Huachipato y el Ñublense en el lapso de tres años.

En Chile siguió ayudando a otros. Una vez, recuerdan sus padres, obtuvo un premio por haber sido el “jugador del partido”. Con el dinero compró artículos deportivos y los donó a una escuela pobre.

“Estando solo en otro país, con otra cultura y otro idioma, busqué mucho dentro de mi alma”, dijo Hilgenbrick al Catholic Post de la diócesis de Peoria hace algunos años.

Con la oración, los sacramentos, incluida la confesión, fue fortaleciendo su relación con Cristo y los temores o “barreras” a su alrededor comenzaron a caer.

Ya decidido sobre su vocación a mediados de 2007, le escribió al director de vocaciones de Peoria, el P. Brian Brownsey.

El sacerdote le envió una extensa prueba. Tenía que escribir una autobiografía de 20 páginas y enviar respuestas a varias preguntas tipo ensayo.

Chase no le había dicho nada a nadie sobre el tema de su vocación: ni a su novia ni a su familia con quienes rezaba ante la imagen de la Virgen de niño para pedir por las futuras esposas de él y su hermano. Para el tiempo que volvió de Chile a Estados Unidos ya había terminado con la novia.

El día que terminó la maratónica prueba, Chase llamó a su hermano y padres, les pidió verse en la Iglesia Holy Trinity y les pidió comprar champaña. Cuando les contó lo hizo frente a la estatua de la Virgen. “¿Su reacción? Fueron muy amorosos y me apoyaron”.

“Cuando juegas fútbol tienes que mejorar cada día. Es lo mismo con la fe. Tienes que mejorar cada día más y buscar las oportunidades para profundizar tu relación con Cristo”, compartió con el Catholic Post.

Antes de ingresar al St. Mary’s Seminary, Chase jugó en dos equipos: en los Colorado Rapids y en el New England. El contrato con este segundo club tenía una cláusula que le permitía desligarse del equipo el 1 de julio, la misma fecha en que se esperaba el ingreso de los nuevos seminaristas, algo que él entendió como un signo providencial.

“Quiero ser una luz para Cristo. Esto se trata de Él, no de mí”, afirma.

FUENTE: www.aciprensa.com

ORACIÓN DE SANTA TERESITA POR EL SACERDOCIO -





Oh Jesús, que has instituido el sacerdocio
para continuar en la tierra la obra divina de salvar a las almas,
protege a tus sacerdotes en el refugio de tu Sagrado Corazón.
Guarda sin mancha sus manos consagradas,
que a diario tocan tu Sagrado Cuerpo,
y conserva puros sus labios teñidos con tu Preciosa Sangre.
Haz que se preserven puros sus corazones,
marcados con el sello sublime del sacerdocio,
y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.

Aumenta el número de tus apóstoles,
y que tu santo amor los proteja de todo peligro.
Bendice sus trabajos y fatigas y que, como fruto de su apostolado,
obtengan la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra
y su corona eterna en el Cielo. Amén

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís