FRASES PARA SACERDOTES


Dice el demonio: de cierta forma estoy obligado a decir, tengo que decir esto: "las mujeres DEBEN llevar velo pero ya hace tiempo que no lo llevan por un querer del infierno".

De: LA EUCARISTÍA Y LO QUE DICEN LOS DEMONIOS, Padre Carlos Cancelado.

EL SACERDOTE ABRE LAS PUERTAS AL FUTURO DE DIOS PARA EL MUNDO

PREDILECTAS DE LA AUTORA

Un  sacerdocio que no conoce el Rosario es un sacerdocio estéril.

Hay sacerdotes que jamás rezan el Rosario, no tienen ninguna relación con el Rosario, le tienen prácticamente como un rechazo, viven en una religión estéril que es sacramental pero estéril porque no tiene maternidad.

De: La Virgen María (Marino Restrepo)
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A Nosotros como católicos  por el enemigo tan feroz que tenemos, por ser la amenaza del diablo que somos, tenemos que estar protegidos de una manera sobrenatural, muy importante, demasiado especial y por eso Dios nos dio el Rosario, por eso tenemos el Rosario.
El Rosario es una cerca, cada Ave María es un palito de esa cerca. Cada misterio es una puerta que se cierra al abismo y se abre a la Santa Ciudad de Luz cada puerta de cada misterio.

De: La Virgen María (Marino Restrepo)
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Las tradiciones Sagradas son sagradas, son una fuerza, un poder grande contra el maligno y todo su ejercito.
EN EL EVANGELIO COMO ME HA SIDO REVELADO  de María Valtorta, en ocasiones en que Jesús salia con los discípulos a predicar a otros pueblos y que la Virgen se quedaría, ella siempre se arrodillaba para recibir la bendición de su Hijo. Jesús le decía entonces a las santas mujeres que quedaban con María: "Mi Madre les enseñará todo, hagan como Ella".

La Virgen siempre uso velo y siempre se arrodilló para recibir Su bendición.
La Palabra de Dios es eterna y si queremos serle fiel y vivir en el eterno presente de Dios vivamos estas Sagradas tradiciones que nos dejó Jesús y Su Santísima Madre.

De: sacerdote-eterno
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EL TABERNÁCULO DEBE SER DIGNO DEL QUE EN ÉL RESIDE

J: El tabernáculo debería estar en el centro, ¿Qué es eso de que cuando se entra en una Iglesia moderna, se esté obligado primero a buscar donde está el Tabernáculo? No se sabe si está delante, detrás o a un lado. En muchos lugares se construyen ahora tabernáculos, en los que no se sabe de qué se trata, si se trata de la cueva de un zorro (fuerte risa mal intencionada)...

E: ¡Di la verdad y solamente la verdad por orden de la Santísima Virgen, Judas Iscariote!


J: ¡Un Tabernáculo - ¿me oís? - debe ser dorado. Quiero decir, que ni siquiera el oro ni las piedras más preciosas podría contener lo que él contiene. Y ni siquiera sería digno de lo que alberga. Es una vergüenza, tenemos que decir hasta nosotros, los de ahí abajo, es una vergüenza ver la clase de Iglesias y de tabernáculos que el pueblo construye.

De: Advertencias del Mas Allá a la Iglesia Contemporánea.






EL DISTINTIVO CLERICAL



Por Elvio Teodoro Aguirre
      Sacerdote salesiano

POR GRACIA DE DIOS soy sacerdote desde el 27 de marzo (Jueves Santo)de 1975. Una de mis experiencias sacerdotales se refiere al uso permanente del distintivo clerical. En los primeros años de sacerdocio no lo quise usar por una falsa humildad, queriendo pasar desapercibido en la sociedad. En esos primeros años el ver a algunos sacerdotes y religiosos por las calles con sus hábitos religiosos y el distintivo clerical, siempre me llamó positivamente la atención: me causaba una profunda alegría y veneración hacia esas personas consagradas porque me hablaban de Dios. Mejor dicho, me hacían ver a Dios. Fue madurando en mí la convicción de la necesidad de usar en forma permanente el distintivo clerical y así lo hice desde el 1983. Los siete años sin el uso permanente del distintivo clerical me parecen años perdidos y procuraré explicar el porqué. Ante todo debo confesar que me fue muy difícil el comenzar a usar en forma permanente el distintivo clerical por la vergüenza que sentía entre mis hermanos sacerdotes y religiosos. Sabía que esto sería para mí motivo de discriminación y crítica... y burla; no así entre la gente y entre los jóvenes. Recuerdo en esos primeros años al subir a los buses y por las calles recibía muestras de aprobación y aprecio: “le felicito padre”. Cuántas veces no me han cobrado el boleto en transportes públicos porque me veían sacerdote

Narraré algunos hechos que me llamaron la atención.

Hacia fines de febrero de 1990 iba de peregrinación en tren de París a Lourdes, en la medida que nos íbamos acercando a la meta los coches iban quedando vacíos y así me vi solo en mi compartimento. En la ciudad antes de llegar a Tarbes, sube una joven, abre la puerta del compartimento donde me encuentro solo y, al ver a un sacerdote, entra y se sienta delante de mí. Me di cuenta de que quería entablar conversación conmigo. Me pregunta sobre la hora, hablamos de temas intrascendentes para luego terminar en temas religiosos. Al descender y despedirnos cordialmente, me dice: “Padre, le prometo volver a la Iglesia”. Estaba en la estación de autobuses buses cuando un drogadicto que hacía huir a la gente se me acerca y me besa la mano y se retira del lugar.

El sacerdote no puede perder tiempo, en todo tiempo y lugar, particularmente por las calles tiene que llamar la atención hacia Dios, tiene que predicar: con la palabra y con la presencia silenciosa hecha signo viviente ante el mundo con el distintivo religioso y clerical.

El distintivo clerical, ¿me aleja de la gente o me acerca? ¿acorta la distancia? Esta experiencia mía de tantos años me dice que el distintivo clerical, “me separa del mundo pero me acerca a las almas”, acortando la distancia sin necesidad de presentación personal. Me separa del mundo para ponerme en el mundo de Dios que busca el corazón del hombre, que desde lo más profundo grita: “Queremos ver a Jesús”. 

El distintivo religioso y clerical es un signo que grita, ¿a quién? Grita en una doble dirección: ante todo a mí, sacerdote, que me exige ser otro Cristo en todas partes, particularmente en los ambientes más secularizados, por mi forma de caminar, de mirar, de hablar a la gente... 

Es además un signo para el mundo a quien grita fuerte por las calles: ¡Dios existe!, ¡No os olvidéis de Dios!, ¡Dios no puede ser arrinconado en lo íntimo de la conciencia!... 

Sí, quiero llamar la atención en todas partes, no quiero perder mi tiempo, quiero irradiar a Cristo. Me arrepiento y pido perdón a Dios por los siete primeros años de sacerdocio, perdidos inútilmente por no usar en forma permanente el distintivo sacerdotal.

¿ES ANTICUADO USAR EL CONFESIONARIO?




Lo que el derecho canónico dice sobre dónde, cuándo y cómo celebrar el sacramento de la reconciliación

¿Quién no tiene pecados? ¡Nadie! Hay que ser humildes y reconocer nuestra condición de pecadores (Jn 8, 7). Quien diga, por ejemplo, “no tengo ningún pecado”, o “¿de qué me confieso?” o “no necesito el perdón de Dios”, se engaña (1 Jn 1,8).

Resultado de imagen de confesionarioPara los católicos es una necesidad recurrir al sacramento de la confesión pues “la confesión individual e íntegra y la absolución constituyen el único modo ordinario con el que alguien consciente de que está en pecado grave se reconcilia con Dios y con la Iglesia…” (Canon 960); por tanto no encaja pensar “yo me confieso directamente con Dios”.


¿Cuándo confesarnos?

La Iglesia pide que los fieles se confiesen, como mínimo, una vez al año, y con mayor razón si hay algún pecado mortal o grave (Can, 989). Y esto no es opcional. Quien niega su pecado, niega el poder, la misericordia y la voluntad de Dios de perdonar los pecados a través del ministerio de la Iglesia.

Es Jesucristo el único que tiene la potestad de perdonar los pecados, pero este poder fue transmitido por Jesús a sus apóstoles: “A quien perdonéis los pecados, le quedan perdonados” (Jn 20,22-23).


¿Cómo confesarse?

“En el sacramento de la penitencia, los fieles que confiesan sus pecados a un ministro legítimo, arrepentidos de ellos y con propósito de enmienda, obtienen de Dios el perdón de los pecados cometidos después del bautismo, mediante la absolución dada por el mismo ministro, y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que hirieron al pecar” (Can,959).

Es necesario anotar que antes del arrepentimiento de los pecados se debe tener conciencia de los pecados cometidos, por esto es importante el examen de conciencia. Y recordar también que después de la absolución es importante cumplir con la penitencia, que incluye la reparación de los pecados cometidos.


¿Dónde confesarse?

Hay un dicho que dice “hay un lugar para cada cosa y cada cosa debe estar en su lugar”; y esto aplica también en la vida eclesial. En los templos parroquiales, catedrales, basílicas, santuarios, etc., hay lugares importantes e imprescindibles por su función. Uno de estos lugares suele ser el confesionario.

Un confesionario es un mueble en el que hay un asiento para el confesor, quien estará separado del fiel por un tabique en el que hay una ventanilla o rejilla, con o sin una cortinilla, para el diálogo. Del otro lado del tabique hay un reclinatorio donde se arrodilla el penitente.

Ese habitáculo es el lugar privilegiado e indicado para administrar “ordinariamente” el sacramento de la confesión. La Iglesia lo dice claramente: “No se deben oír confesiones fuera del confesionario, si no es por justa causa” (Can, 964, 3).

De manera pues que usar el confesionario nunca quedará obsoleto; tanto es verdad que el Papa confiesa y se confiesa en un confesionario. Además en la Basílica de San Pedro, como en las demás basílicas patriarcales de Roma, sólo se confiesa en los confesionarios; que sirva esto de referencia o ejemplo a seguir.

Sin embargo hay circunstancias que obligan excepcionalmente a prescindir del confesionario: un moribundo en su lecho de muerte, un preso en la cárcel, en la calle en peligro de muerte, etcétera.

Otra de las excepciones es cuando, en un día señalado y a una hora determinada (por ejemplo, en Cuaresma, Semana Santa o en vista de numerosas primeras comuniones, etc.), varios sacerdotes llegan a un templo parroquial para ayudar al párroco a confesar; como, obviamente, no hay confesionarios para todos los sacerdotes, algunos de estos tendrán que confesar fuera de ellos.

Confesar a alguien fuera del confesionario, en caso extremo y de manera excepcional, tendrá que ser a petición de quien se confiesa y no por iniciativa del confesor, quien deberá preferir el confesionario. Si el fiel exige confesarse fuera del confesionario hay que acceder a su petición; es preferible esto a que no se confiese. Eso sí, hay que tener en cuenta que una excepción no se debe convertir en norma.

Y los confesionarios tienen su simbología. Los confesionarios, como parecen pequeñas iglesias, son símbolo de la Iglesia o del hogar paterno-divino que acoge al fiel que regresa arrepentido; son símbolo de que la Iglesia es la casa donde se acoge al fiel penitente para reconciliarlo con Dios.

A quien no entienda la importancia del confesionario puede resultarle útil reflexionar sobre por qué incluso Freud excluyó el “cara a cara” en sus prácticas de psicoanálisis con el fin de favorecer la espontaneidad y la tranquilidad del paciente.

Hoy día el diseño de confesionario ha cambiado. Ahora es más como una doble y amplia cabina (como una mini oficina) que ofrece alguna comodidad (aire acondicionado, calefacción, iluminación, muebles cómodos); algunos de estos ofrecen a quien se confiesa la opción de quitar o no la rejilla o la cortinilla.

Ahora bien, no hay que confundir el sacramento de la confesión con la dirección espiritual donde la persona dialoga con el sacerdote cara a cara. Y esta dirección tendrá siempre lugar fuera del confesionario.

¿Por qué la Iglesia exige el uso del confesionario? 

La multisecular experiencia pastoral de laIglesia, especialmente desde el Concilio de Trento (siglo XVI), ha sugerido y consolidado, con el paso del tiempo, la creación de este espacio específico de reconciliación.

Este espacio está pensado no solo para proteger la dignidad de la acción sacramental y la buena fama tanto del sacerdote como de quien se confiesa, sino también para favorecer la imparcialidad del sacerdote y la objetividad, sin condicionamientos, del fiel.

La estructura del confesionario facilita la conversación privada pues el sacerdote no tiene por qué conocer o ver al penitente; y la facilita pues la rejilla que existe entre el sacerdote y el fiel sirve para salvaguardar la necesaria discreción y también, obviamente, para garantizar el derecho que tienen todos los fieles a confesar sus pecados sin que tengan que revelar necesariamente su identidad personal.

Es por esto que ningún confesor (ni siquiera el Papa) puede obligar al penitente a que se identifique o dé la cara como condición para absolverle.

La confesión como juicio y como sacramento lo único que exige es la acusación verbal de los pecados y la consecuente absolución igualmente verbal (palabras que sean directamente perceptibles). Es por esto que no se exige que el sacerdote y el penitente se vean.

El confesionario evita el peligro de comprometer emocional y afectivamente a las personas implicadas, lo cual puede llegar a enturbiar el carácter sobrenatural de algo que es sagrado y serio.

FUENTE: es.aleteia.org

LAS IMPRESIONANTES FORMAS EN QUE LOS SANTOS VENCES AL DEMONIO


Nuestros guerreros más aguerridos y eficaces contra el maligno no son aquellos vestidos de Rambo.

O robots asesinos preparados para la guerra con toda clase armas y misiles.

Sino que son los santos.

Personas que no se parecen en nada a guerreros tal como los entendemos en el mundo físico.



Los santos no sólo nos enseñan mucho sobre la vida espiritual.

Sino que sus historias encienden el corazón con el deseo de hacer lo que hicieron.

Y una cosa que hicieron fue mostrarnos el camino para enfrentar y vencer al enemigo.

Las historias de los santos muestran como soportaron la guerra espiritual en diversos grados. A partir de los santos maestros, podemos aprender cómo responder a las vejaciones diabólicas.

Pero sobre todo, nos educan para comprender las razones que tiene Dios para dejar pasar o utilizar a los demonios para que nos ataquen, tienten y atormenten mediante vejaciones y todo tipo de males

Por ejemplo, un caso bíblico típico de vejación diabólica es el libro de Job.

Veamos como que han hecho cuatro santos en su combate con el maligno.


SANTA TERESA DE ÁVILA: UNA VISIÓN DEL INFRAMUNDO

Algunos pueden tener una sana envidia de la vida espiritual de Santa Teresa, que experimentó visiones celestiales, locuciones y éxtasis del amor divino.

Pero ella también sufrió mucho físicamente y espiritualmente. Por ejemplo, el Señor le reveló el terror del infierno.


Veamos lo que cuenta:

Un día, mientras estaba en oración, de repente me encontré sumida en el infierno. 

Me di cuenta de que el Señor me quería llevar a dar un vistazo sobre a donde conduce una vida de pecado. …

La entrada al infierno parecía un largo, estrecho callejón o un horno bajo y oscuro. 

El suelo estaba cubierto de barro sucio que emitía un hedor nocivo. 

Había un enjambre de bichos repugnantes. 

Había un pequeño agujero, como un armario en la pared al final del callejón.

Me encontré metida en él. 

Yo estaba estrangulada y sofocada. 

La agonizante desesperación fue tan intensa que es imposible encontrar palabras lo suficientemente fuertes para describirla. 

Sería inadecuado decir que es como si el alma estuviera siendo implacablemente arrancada del cuerpo. 

La verdad es que el alma misma se está desgarrando en pedazos. 

Simplemente no sé cómo transmitir la furia de ese fuego interior y la miseria sin esperanza. 

Mirando hacia atrás, 6 años más tarde, no puedo pensar en una sola prueba que haya experimentado en esta vida que puede compararse siquiera fugazmente al inframundo. 

¡No tenemos ninguna razón para quejarnos de los problemas mundanos! 
El Señor me hizo un gran favor cuando me sumergió en el infierno.
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Me ayudó a poner la tribulación y las contradicciones de esta vida en perspectiva.
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Me dio la fuerza para sufrir las cosas.
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También renovó mi gratitud hacia Dios, que me liberó del tormento eterno.
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Todo lo demás parece muy fácil ahora. 


SANTA GEMA GALGANI

Dios a menudo permite a Santa Gema ayudar a los sacerdotes exorcistas durante el rito del exorcismo. 



Gemma tenía la ventaja de poseer como su director principal en la vida espiritual a un santo Padre Pasionista, el Padre Germano de San Estanislao, quien pudo asistir a su canonización en Roma en 1908.

Él hace un cuento glorioso de la vida de la santa.

El sufrimiento de tentaciones diabólicas y opresión fue una parte de su purificación.

Dios, con el fin de purificar a sus elegidos y hacerlos víctimas de expiación, hace uso incluso de los demonios, que debido a su odio a las almas y su gran inteligencia se vuelven más eficaces que otros en la consecución de sus fines.

Él le dijo a su sierva Gemma:

Prepárate, hija Mía, el diablo va a dar el último toque a la obra que voy a lograr en ti.

El Padre Germano escribe:

Quisiera señalar aquí que esta guerra fue general, que se libró contra todas las virtudes las que esta niña agraciada desarrolló para avanzar en la perfección. 

Todas ellos eran odiosas a satanás, y él las atacó con furia y sin piedad. 

Gemma tenía comprendido tempranamente que la mejor manera de llegar con seguridad a Dios es la oración. 

Así que con todo el ardor de su alma la practicó y derivó en las ventajas más notables para ella. 

¿Qué hizo el enemigo para evitarlo? 

Él trastornó su temperamento con el fin de excitarla, al menos, con el cansancio y la falta de inclinación, porque le fue imposible hacerle perder la vista en Dios. 

Él hizo que sus violentos dolores de cabeza la obligaran a ir a la cama en vez de permanecer en oración, y se esforzó con otras maneras de cesarla en el santo ejercicio.

Ella me dijo: ¡Qué tormento me da esto, de no ser capaz de orar! ¡Cuánta fatiga me cuesta! 

¡Cuántos esfuerzos hace este desgraciado para que sea imposible que yo ore! 

Ayer por la tarde trató de matarme, y habría tenido éxito si Jesús no hubiera venido rápidamente en mi ayuda.

Estaba aterrada y mantuve la imagen de Jesús en mi mente, pero no podía pronunciar su nombre.

La historia de su vida continúa con muchas más historias de vejación diabólica u opresión.

Cada táctica del diablo fracasó porque Gemma perseveró en la oración y se basó en el consejo de su director espiritual.

Ella simplemente no cedería a los ataques implacables.
Cada vez que el diablo atacó a Gemma con visiones demoníacas, repitió las palabras
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¡Viva Jesús! ¡Benditos sean Jesús y María!


SAN JUAN MARÍA VIANNEY

El Santo Cura de Ars optó por llamar a satanás con el nombre de “grappin”, lo que significa garfio.


El libro, El Cura de Ars Hoy, dice:

En los eventos extraordinarios en Ars, que comenzaron en 1824 y duraron hasta un año antes de la muerte del santo en 1859, el terror y la maravilla de la confrontación entre el bien y el mal eran palpables. 

El Abad Sandreau, una autoridad en exorcismo, escribió en su tratado El Estado Místico: 
El diablo actúa sobre todos los hombres tentándolos.
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Nadie puede escapar de los ataques.
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Estas son sus operaciones ordinarias.
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En otros casos muchísimo más raros, los demonios revelan su presencia por vejaciones molestas, que son más aterradoras que dolorosas.
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Ellos causan un gran ruido, se mueven, tumban cosas y, a veces rompen ciertos objetos.
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Esto se llama infestación, por el que el individuo se ve afectado físicamente y por la posesión, por lo que los demonios actúan a través de la conciencia del individuo.

El pagó el precio de la santidad, evocando la agonía del espíritu del mal que ha sido vencido por el Santo, soportando una procesión de enfrentamientos explosivos entre un enorme mal y el mayor bien durante un período de años casi idéntica a la vida de Cristo en tierra.

San Juan María Vianney dijo:

El “grappin” es muy estúpido. Él mismo me dice de la llegada de grandes pecadores.

El P. Rutler comentó que, Vianney puso el nombre de “grappin” por su lengua.

El santo calmó a su hermana que lo visitaba cuando oyó ruidos diabólicos diciendo, Es el grappin. 

Él no puede hacerte daño; en cuanto a mí, me atormenta por la habitación. 

Es porque puedo convertir almas al buen Dios.


SANTO PADRE PÍO

Innumerables católicos tienen una fuerte devoción al Padre Pío, han visitado su tumba para orar y darle las gracias, y el Padre Pío ha ayudado a muchos a comprender el don corredentor del sufrimiento.




En el libro de sus cartas a sus directores espirituales 1910-1922, su vida es una revelación del drama glorioso de la santificación.

Su director espiritual escribe:

La intervención del desgraciado, es decir, el diablo, en el viaje espiritual del Padre Pío es algo que desconcierta a primera vista. 

Se trata de un duelo mortal en el que no hay respiro, no hay falta de golpes entre el alma y sus enemigos implacables.

Innumerables son las trampas, los continuos ataques atroces, las tentaciones. 

Enumeramos aquí, la larga serie de epítetos utilizados por el Padre Pío con ironía burlona y no sin un toque de humor en el tratamiento o la descripción de sus oponentes.

Estos son los epítetos que se encuentran en su correspondencia entre enero 1911 y septiembre 1915, después de lo cual cesan y nunca reaparecen:

grandes bigotes, el ogro, canalla, espíritu maligno, desgraciado asqueroso, bestia, infeliz lamentable, caras horribles, espíritus impuros, esos sinvergüenzas, espíritu malvado, horrible bestia, espíritus malditos, apóstata infame, apóstatas impuros, bestias aullantes, engañador maligno, príncipe de las tinieblas.

El Padre Pío escribe a su director espiritual:

No sé lo que me va a pasar; sólo sé una cosa segura, que el Señor nunca se quedará corto en sus promesas. Jesús me dice continuamente:
“Quiero que tu alma sea purificada y probada por un martirio oculto diario.
.
No te asustes si permito que el diablo te atormente, el mundo te disgusta y tus seres queridos te afligen.
.
Pero nada prevalecerá contra los que gimen bajo la cruz por amor a mí y a los que he tomado para proteger”.


OREMOS LA PLEGARIA IRRADIANDO A CRISTO

Amado Señor,
ayúdame a esparcir tu fragancia donde quiera que vaya.
Inunda mi alma de espíritu y vida.
Penetra y posee todo mi ser hasta tal punto
que toda mi vida solo sea una emanación de la tuya.
Brilla a través de mí, y mora en mí de tal manera
que todas las almas que entren en contacto conmigo
puedan sentir tu presencia en mi alma.
Haz que me miren y ya no me vean a mí sino solamente a ti, oh Señor.
Quédate conmigo y entonces comenzaré a brillar como brillas Tú;
a brillar para servir de luz a los demás a través de mí.
La luz, oh Señor, irradiará toda de Ti; no de mí;
serás Tú quien ilumine a los demás a través de mí.
Permíteme pues alabarte de la manera que más te gusta,
brillando para quienes me rodean.
Haz que predique sin predicar, no con palabras sino con mi ejemplo,
por la fuerza contagiosa, por la influencia de lo que hago,
por la evidente plenitud del amor que te tiene mi corazón.

Amén.

TEXTO Y FOTOS: (Web) forosdelavirgen.org

¿SABÍAS QUE EL ANILLO DE MATRIMONIO PUEDE LLEGAR A TENER LA FUERZA DE UN EXORCISMO?


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Sacramentvm Matrimonivm (III)

Llevarlo siempre es una buena protección

De hierro, plata u oro, o de cualquier aleación, el pequeño aro que se coloca en los dedos adquirió una significación más alta que la que tenía en la antigüedad pagana tan pronto la Iglesia lo constituyó en símbolo de alianza indisoluble entre los dos cónyuges.

Claro que los judíos y los romanos -e incluso se cree que otros pueblos paganos- tenían la costumbre de que el varón le colocaba en el meñique un anillo a su futura esposa, pero era un anillo con un significado distinto. Se trataba de un voto de confianza entregándole una réplica del anillo o sello personal que él llevaba en el pulgar con el que lacraba sus cartas confidenciales y sus contratos. Costumbre más de las clases pudientes que de las populares.

Sin embargo, cosa distinta es que él y ella, de cualquier clase social, intercambien anillos nupciales el día de la boda y se acostumbre a colocarlo en el dedo anular de la mano izquierda, bien junto al del corazón donde se siente más el pulsar del poderoso órgano que simboliza el amor que debe ser solamente para Dios.

Puede sonar muy romántico y hasta sentimental, pero la costumbre que nació así en la Europa del siglo VI se extendió por todo el planeta y todavía hoy bajo cualquier nominación religiosa o cultura, los matrimonios intercambian anillos en el ya universalmente llamado dedo anular de la mano izquierda.

En algunos países se les denomina “alianzas” y es usual que las porten solemnemente al templo sobre un elegante almohadón pequeño llevado en las manos de un pajecillo. Durante la aplicación del sacramento, el sacerdote las bendice y rocía con agua bendita, y acto seguido convida los novios a que mutuamente se las coloquen repitiendo palabras de compromiso, fidelidad y amor.

Por supuesto que este pequeño ceremonial incluido dentro del sacramento no es obligatorio ni su ausencia invalidaría un matrimonio. Dignificado por la solemnidad sobrenatural, como solamente la Iglesia podía haberlo concebido para la mayor gloria de Dios y consolidación del amor conyugal, trasmite mayor sentido al mutuo convenio de una pareja.

Pero el anillo nupcial puede llegar a revestir condición de auténtico sacramental como el llamado Piscatorio o anillo del pescador, aquel que se colca al nuevo Pontífice una vez proclamado después del cónclave. O como el que reciben los religiosos desde cardenales y obispos hasta monjas.

Bendito y elevado de categoría, el anillo nupcial pasa de ser un simple arito así sea de modesto hierro, a convertirse en un instrumento de vida consagrada como si se tratara también de una profesión de vida religiosa, llena de renuncias y sacrificios santificantes.

Signo de oración de la Iglesia por sus hijos, dispone para recibir gracias y otros efectos para la vida espiritual, y puede incluso llegar a tener la fuerza de un exorcismo contra tentaciones y ataques de espíritus malignos que inducen al adulterio y la fornicación.

Llevar siempre consigo ese anillo, más que un acto de amor y fidelidad o un deber conyugal, es mejor una buena protección, ya que bien se dice que una vez constituida la pareja conyugal, Dios asigna un ángel especial para ella, y su finalidad es protegerla y protegerlos individualmente en función del matrimonio como a “una sola carne” que ya son los dos. 

Una sola carne eran antes de que Dios sacara a Eva del costado de Adán, una sola carne vuelven a ser ahora hasta que la muerte los separe y en el Cielo sean como ángeles. (Mc 12,25).

FUENTE: forosobreexorcismo.blogspot.com 

UN OBISPO AUXILIAR EN NOMBRADO CARDENAL ¿POR QUÉ HA HECHO ESTO EL PAPA?

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Sorprendió, podríamos decir, el Papa con en el anuncio de la designación de un obispo auxiliar para el colegio cardenalicio: el obispo auxiliar de San Salvador en El Salvador. Se trata de monseñor Gregorio Rosa Chávez, de 74 años, quien con un servicio como obispo auxiliar de San Salvador por más de 30 años será el primer cardenal salvadoreño de la historia.

Técnicamente, los cardenales ni siquiera han de ser obispos, basta con que sean sacerdotes. En general los sacerdotes que son designados cardenales sin haber sido antes elevados a la dignidad episcopal lo son después de los 80 años.

Estamos acostumbrados a que en todo caso las designaciones caigan sobre los Obispos titulares de las diócesis. O en todo caso, sobre los eméritos como reconocimiento a su desempeño y para contar hasta el último de los días con su experiencia como consejera del gobierno de la Iglesia.

¿Es acaso una afrenta para el arzobispo de San Salvador monseñor José Luis Escobar Alas? La información de la Iglesia no puede entenderse desde una lógica política, decía el Papa Francisco horas después de su designación como Sumo Pontífice en un encuentro con la Prensa. No se trata de un agravio ni a monseñor Escobar ni a monseñor Sáenz Lacalle, obispo emérito de San Salvador.

Se trata ante todo de un reconocimiento a una persona, y a lo que esa persona puede servir a la Iglesia como miembro del colegio cardenalicio acompañando al Papa actual, y eventualmente, a otros.

Además de servir como obispo auxiliar durante más de 30 años a la Iglesia salvadoreña, monseñor Gregorio Rosa Chávez fue rector del seminario cuando el beato Óscar Romero conducía la diócesis de San Salvador. El beato Romero lo apreciaba muchísimo, al punto que lo definía en su diario personal como “amigo de tanto tiempo y de fondo”. En esas páginas se lee que el padre Rosa lo acompañaba en cenas, en redacciones de documentos, en organizaciones de viajes, en ideas de homilías.

Unos años después de la muerte de monseñor Romero fue designado obispo auxiliar de San Salvador, en 1982. Acompañó desde entonces a tres Arzobispos en el pastoreo de la diócesis capitalina del país centroamericano. Además, le ha tocado presidir Cáritas a nivel América Latina.

Monseñor Rosa se suele expresar en términos muy similares a los que el Papa usa en favor de los pobres y los más necesitados. Es muy contundente al señalar los males como las drogas y cómo afectan a las familias, y trabaja muy cerca de los jóvenes en un país en el que las maras son muy poderosas.

Contar en el colegio cardenalicio con alguien de tantos años de servicio a la Iglesia y que conoció de cerca a uno de los obispos mártires del siglo XX será de suma utilidad no sólo para el Santo Padre, sino también para el futuro Pontífice y para los distintos miembros del colegio cardenalicio. No hay nada extraño en la designación de un nuevo miembro para un colegio cardenalicio que es cada vez más rico en términos de procedencia y experiencia pastoral.


FUENTE: es.aleteia.org 

EL SACERDOCIO - FOLLETO -

CONOZCAMOS NUESTRA FE CATÓLICA
(18)
El Sacerdocio

- En este folleto te platicaremos sobre otro SACRAMENTO: EL SACERDOCIO.

- Los católicos debemos valorar y respetar mucho a nuestros sacerdotes. También debemos pedir a Dios que haya más sacerdotes y religiosas y estar abiertos si sentimos su llamado o si uno de nuestros hijos tiene vocación. 

EL SACERDOCIO¿QUIÉN ES UN SACERDOTE?
- Un Sacerdote es un hombre que LO HA DEJADO TODO, para SEGUIR A CRISTO. Un hombre que ha decidido ENTREGAR SU VIDA A DIOS para servirle a El y para ayudar a los demás hombres a salvarse.
- ¿ Crees que puede haber un hombre más generoso que éste? Es por eso que los católicos debemos amar tanto a nuestros Sacerdotes.

¿QUÉ HACE UN SACERDOTE?
- Dios quiere que todos los hombres nos salvemos y lleguemos al cielo con El. Y por eso ha querido llamar en el mundo a personas especiales para que le ayuden a continuar su obra de salvación hasta el fin de los tiempos. Los sacerdotes son los INSTRUMENTOS DE DIOS.
El TRABAJO del Sacerdote incluye tres cosas:

1. PREDICAR LA PALABRA DE DIOS a los hombres , esto es, enseñar el Evangelio.
2. CELEBRAR LOS SACRAMENTOS:
bautismo, confirmación, confesión, eucaristía, matrimonio, orden sacerdotal y unción de los
enfermos.

3. GUIAR AL PUEBLO DE DIOS HACIA LA SALVACIÓN, esto significa, ayudar a que todos los hombres nos salvemos.
¿ CUÁNDO EMPEZÓ EL SACERDOCIO ?
- Recuerda que en la ÚLTIMA CENA, Cristo nos dejó la EUCARISTÍA y dijo a sus apóstoles:
¨Haced esto en memoria mía¨.
Con estas palabras les dio el poder de convertir el pan y el vino en su cuerpo y en su sangre.
- Después, en la noche del día en que resucitó, Jesús les dio el poder de perdonar los pecados en su nombre cuando dijo:

¨A quienes les perdonen los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuvieran, les serán retenidos 
- Los PRIMEROS SACERDOTES fueron los apóstoles, y después ellos fueron pasando este poder a otros hombres, fueron haciendo sacerdotes a otros, a través de una ceremonia que ahora se llama ¨ ORDENACIÓN SACERDOTAL ¨.
LO MÁS IMPORTANTE DE UN SACERDOTE
- Lo may importante, lo más grande y hermoso que tiene un sacerdote es el PODER DE CONVERTIR EL PAN Y EL VINO EN EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO Y EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.

- El Sacerdote es el único hombre a quien Dios ha permitido y dado el poder para hacer estas dos cosas.

¿ CÓMO ES UNA ORDENACIÓN SACERDOTAL ?- Para ser sacerdote un hombre necesita estudiar muchos años. Cuando se acaban los estudios, ya se puede ¨ordenar¨, es decir, convertirse en sacerdote. Esto se hace con una ceremonia especial en la Iglesia, que se llama Ordenación Sacerdotal.
- En esta ceremonia, el OBISPO les impone las manos sobre la cabeza a cada uno de los que se han preparado para ser sacerdotes y les dice:
¨ Te rogamos omnipotente Dios, que invistas a tu siervo con la dignidad del sacerdocio ¨.
El Obispo invoca al Espíritu Santo para que venga sobre los nuevos sacerdotes.
El Obispo invoca al Espíritu Santo para que venga sobre los nuevos sacerdotes.
El SACRAMENTO DE LA ORDENACIÓN SACERDOTAL, le pone un sello que no se puede borrar nunca a aquel que la recibe, de modo que el hombre que se ordena es ya Sacerdote para toda la eternidad.
- Un Sacerdote es entonces un ¨ HOMBRE DE DIOS¨, y como tal merece siempre nuestro gran respeto.
HAY TRES GRADOS EN EL SACERDOCIO
- Los hombres que van a ser sacerdotes pasan por 3 grados:
1) LOS DIÁCONOS: 
Los que van al seminario primero ¨se ordenan diáconos ¨ antes de ser sacerdotes.
Hay también unos hombres (incluso casados), que son ordenados diáconos para quedarse así y ayudar a los sacerdotes. Los diáconos pueden bautizar, predicar y repartir la comunión, pero no pueden celebrar la misa, consagrar , ni confesar.

2) LOS SACERDOTES: 
Los que ¨se ordenan sacerdotes¨ tienen el poder de convertir el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, pueden decir misa y pueden perdonar los pecados. 
Todos los sacerdotes hacen votos, o sea, que prometen: castidad en el celibato (esto significa 
que renuncian al matrimonio y a cualquier mujer).
Además deben imitar las virtudes que vivió Cristo de pobreza y obediencia. 
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3) LOS OBISPOS:
Los Obispos son como los sacerdotes jefes. 
El Papa es quien escoge al sacerdote que serà elevado al puesto de obispo y le encarga una zona especifica que se llama ¨DIÓCESIS¨.

El Obispo dirige a varios sacerdotes que a su vez cuidan de sus PARROQUIAS. Varias parroquias hacen una diócesis.
Los Obispos hacen las mismas cosas que cualquier sacerdote normal y, además, son los únicos que pueden administrar el Sacramento de la Confirmación y los únicos que pueden ordenar otros sacerdotes.
Algo muy importante es saber que un Obispo debe ser SIEMPRE FIEL AL PAPA, o sea, obedecerle en todo lo que él diga.
Si por alguna razón un Sacerdote o un Obispo se desviara de la Iglesia Católica y de lo que el Papa dice, tú sabes que los fieles debemos, ante todo, creer y obedecer al Papa que es el representante de Cristo en el mundo.

PROPÓSITO DEL MES :
- Ten siempre un gran respeto y amor al sacerdote, recuerda: él lo ha dejado todo, ha dado su vida por servir a Dios y guiar a los hombres a la salvación.
- Este mes recemos todas las noches a Dios una oración especial para pedirle que cada día 
haya may sacerdotes:


¨ Oh Jesús, Pastor Eterno de las almas, dígnate mirar con ojos de misericordia a esta porción de tu grey amada. Señor, gemimos en la orfandad, danos sacerdotes y religiosos santos. Te lo pedimos por tu dulce y santa Madre, la Virgen
María de Guadalupe. Señor, danos sacerdotes y religiosos según tu corazón.¨ 

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís