FRASES PARA SACERDOTES

E: ¡Di la verdad, en nombre de la Santísima Virgen, solamente la verdad!

J:(Judas) ¡Lo peor es cuando se encarga a las mujeres de distribuir la comunión. Entonces ya no hay muchas bendiciones, no hay muchas gracias porque no se trata de manos consagradas, sino de manos de mujer. Quiero decir que esto, en sí, no importaría, el que fuesen manos de mujer, pero no están consagradas. Cristo ha designado sola y únicamente a los hombres para el sacerdocio, y no a las mujeres. Pero es solamente el orgullo, el orgullo, el pecado original de los Ángeles.

De: ADVERTENCIAS DEL MAS ALLÁ A LA IGLESIA CONTEMPORÁNEA.

El Directorio para el ministerio y vida de los presbíteros, de la Sagrada Congregación para el clero, en el n. 66 refiriéndose a la obligación del traje eclesiástico dice: "En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente particularmente la necesidad de que el presbítero --hombre de Dios, dispensador de Sus misterios-- sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva, como signo inequívoco de su dedicación y de la identidad del que desempeña un ministerio público.

El presbítero debe ser reconocible sobre todo, por su comportamiento, pero también por un modo de vestir, que ponga de manifiesto de modo inmediatamente perceptible por todo fiel --más aún, por todo hombre su identidad y su pertenencia a Dios y a la Iglesia.

Por esta razón, el clérigo debe llevar «un traje eclesiástico decoroso, según las normas establecidas por la Conferencia Episcopal y según las legitimas costumbres locales».

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 13, 22-30 - AGOSTO 21 DE 2016


Domingo 21º del Tiempo Ordinario - Ciclo C

Padre Jesús María Rodriguez Bezos,

Iglesia San Gabriel de la Dolorosa. 




Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?» 

Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois." Entonces comenzaréis a decir. "Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas." Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados." Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, lsaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

Palabra del Señor


MOMENTO ÚNICO EN LA VIDA - La presentación de un miembro de la familia al Señor 2



El reverendo padre José María Rodriguez presenta ante el Señor a esta pequeña niña en el momento de las ofrendas.

Iglesia San Gabriel de la Dolorosa de Vista Alegre, Arraiján. 

CONSAGRACIÓN A MARÍA Y LA VIDA ESPIRITUAL MARIANA


Imagen: forosdelavirgen.org

La consagración a María es la forma más perfecta y excelente, más eficiente y recomendable de vivir una auténtica espiritualidad mariana. Mediante ella la persona se compromete, o se obliga amorosa y libremente a vivir en una atmósfera mariana, a imitar en todo a María, a conformar su vida y sus actitudes con las de la Virgen nuestra Madre, para vivir así en mayor intimidad con Jesús.

Pablo VI, en el documento con que declaró a María, Madre de la Iglesia, afirmó que:

«El conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María será siempre la llave de la exacta comprensión del misterio de Cristo y de la Iglesia» (Discurso de 21.XI.1964).

Glosando este pensamiento del Papa, podemos decir que la Consagración a María y la vida en íntima comunicación espiritual con Ella son la clave para vivir más íntimamente unidos al misterio de Cristo y de la Iglesia; la clave para vivir una auténtica vida cristiana y eclesial.

Esto es más fácilmente comprensible si tenemos en cuenta el puesto que la Virgen María ocupa en la historia de la salvación, y la función que desempeña en la Iglesia, como Madre espiritual y colaboradora en la vida de la gracia.

María es miembro sobreeminente de la Iglesia, como ha recordado el Vaticano n. La prerrogativa de ser la Madre de Dios la eleva a una categoría y dignidad altísima, que Santo Tomás y los teólogos han calificado como casi infinita, por razón de la dignidad infinita de su Hijo; aunque la sitúa al mismo tiempo muy cerca de los hombres, por ser Madre de los cristianos en el orden de la gracia, al ser Madre del Dios Salvador. Es por lo mismo la Hija predilecta del Padre, la Madre Sacratísima y virginal del Hijo y el templo del Espíritu Santo; Sagrario de la beatísima Trinidad (cf. LG 53).

Si la espiritualidad mariana es una forma, o estilo de vivir la vida cristiana, bajo la inspiración y la influencia de María, parece que no hay otro modo más perfecto y excelente de vivir esa espiritualidad, que mediante la consagración a María. En ella y mediante ella se vive el reconocimiento amoroso de la dignidad de María, de sus relaciones con la Santísima Trinidad y de sus relaciones de Madre y Reina con relación a los redimidos.

Los Santos más devotos de la Virgen María, desde San Ambrosio y San Ildefonso de Toledo hasta la época más reciente, han practicado alguna forma de consagración, como expresión de su amor y servicio amoroso a la Señora. La Iglesia entera vive también consagrada a María.



2. Qué es la Consagración mariana.

a) Muchos cristianos, a lo largo de la historia de la piedad, han practicado en una forma o en otra la consagración mariana. Actualmente, no cabe duda que muchas almas devotas expresan de este modo su devoción más profunda a la Virgen María. En realidad, la consagración mariana ayuda muy eficazmente a vivir la vida cristiana con sentido de autenticidad.

Pero, si examinamos de cerca la conducta espiritual de muchos cristianos, que han practicado y practican la consagración mariana, no será difícil descubrir que en muchas ocasiones esa práctica se ha reducido aun mero rito de carácter externo, sin fuerza santificadora; una práctica, sin incidencia apenas en la conducta y en el comportamiento interior de la persona. ¿Es esto la consagración a, María? Desde luego, no.

Hay que reconocer también que otro grupo de cristianos consagrados a María, más o menos numeroso ha vivido con delicadeza y amorosa generosidad las exigencias espirituales de su consagración. Dicha consagración ha sido como un sello, o recuerdo permanente, que les ha ayudado a configurar su espíritu con el alma de María, entregada plenamente al servicio de la salvación.

Nadie puede poner en duda que la consagración: a María es un gesto dotado de una fuerza de renovación de vida cristiana. Es preciso vivir con fidelidad su sentido y su significado.

El progreso en la vida espiritual depende muchas veces de estos estímulos, que nos invitan y ayudan a ser fieles al compromiso de amor y de servicio para nuestra Madre del cielo. Es importante, por lo mismo, conocer con detalle qué es y qué significa la consagración a María; qué entraña y qué exige, para vivirla en su plenitud.

b) Todo cristiano, por el sacramento del bautismo, fue hecho miembro vivo de la Iglesia y fue sellado y consagrado, para vivir en obsequio de Jesucristo. El sello indeleble de esta consagración es como una voz y una invitación constante a la fidelidad bautismal.

La consagración a María no es un sacramento, ni imprime carácter en el alma. Pero, es un compromiso y una obligación, que el cristiano puede, asumir libremente, para vivir a imitación de María, y en obsequio de Jesucristo, su Hijo. A imitación de, María, no sólo en un momento de la vida, ni en la práctica de una virtud aislada; sino en el desarrollo de toda la vida espiritual y en el ejercicio de todas las virtudes, o actos sobrenaturales, en los que la Virgen María es modelo incomparable.

Es una actitud de vida, por la cual nos dirigimos a María como a Madre nuestra, para vivir bajo su protección, amparados bajo sus cuidados maternales. Entramos a formar parte, por decirlo así, de su familia espiritual y de su escuela, para aprender de ella a conocer, amar y servir con fidelidad a Jesús. A vivir la auténtica vida cristiana, vida consagrada a Dios ya la Iglesia.

Esta actitud puede ser ratificada en un acto particular y solemne; en un acto de consagración; en la manifestación externa de ese compromiso de fidelidad y amor, que viene a establecer una alianza espiritual entre el cristiano y la Virgen María. Mediante este acto, el consagrado pasa a ser pertenencia de Nuestra Señora.

c) Los autores espirituales han dado y dan diversas definiciones de consagración mariana. Pero, todas vienen a coincidir en unos mismos elementos fundamentales.

La consagración mariana personal -que es la más importante para nosotros-, es un acto de donación personal, libre y consciente, universal y perpetua que la persona hace de sí misma a la Virgen Maria, con la aceptación y el reconocimiento de los derechos que Ella tiene como Madre y como Reina, y como expresión de veneración, culto y amor hacia Ella.

La consagración es una donación personal a María, para que Ella gobierne nuestra vida y mande en nuestra alma. Todo cristiano redimido por la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo le pertenece a El; pues, como dice el Apóstol Pedro en la primera de sus Cartas, hemos sido comprados, no con oro y plata corruptibles, sino con la sangre preciosa de Cristo, como cordero sin mancilla (I Pe.

1, 18-19). En algún sentido le pertenece también a la Virgen María, al ser miembro de la Iglesia, de la que Ella es Madre y Reina. También María colaboró con sus merecimientos a nuestra redención.

El cristiano, pues, al hacer su consagración a María, más que hacer una donación de sí mismo a Quien ya le pertenece, lo que hace es un reconocimiento expreso y amorosamente ratificado de esa pertenencia, asumiendo conscientemente el compromiso de vivir en conformidad con esa alianza de amor. Más que entregarse para ser poseído, se alegra y se reconoce como propiedad de la Señora.

Tal reconocimiento es universal y perpetuo. Se extiende a toda la vida ya todos los actos del cristiano sin excepción; para siempre. De lo contrario, no sería una verdadera y auténtica consagración.

d) A lo largo de la historia de la piedad mariana la consagración a María ha revestido diversos matices. En los siglos XVI y XVII prevaleció la fórmula de esclavitud y de servicio. Era una entrega y consagración a María, como Reina y Señora del universo, como la que el esclavo hacía de sí mismo al servicio de su señor. Pero, aún esa fórmula de esclavitud era fruto del amor filial hacia María, como Madre universal.

En los tiempos recientes ha prevalecido y prevalece hoy la fórmula de la consagración filial. San Luis María Grignon de Montfort, el gran apóstol moderno de la consagración mariana, la sintetizó en esta sencilla frase: vivir en María, por Maria, con María y para María.

Vivir en María significa vivir envueltos en una atmósfera espiritual de carácter mariano; revestidos de sus mismos sentimientos; siguiendo y secundando sus inspiraciones; unidos a los afectos de su Corazón Sacratísimo, volcado hacia Dios, hacia su Hijo Jesucristo y hacia los hombres.

Vivir por María es vivir a impulsos de la gracia que María nos obtiene mediante su múltiple intercesión; vivir sintiendo el influjo espiritual que ella realiza en nuestra alma; vivir unidos y como colgados de ella y de su protección materna.

Vivir con María es vivir en diálogo amoroso con nuestra Madre del cielo; en comunicación espiritual con ella; animados de sus mismos sentimientos, llevando en nuestro interior la representación de su imagen de Madre, que debe acompañarnos a todas las partes. Vivir con María es sentir compañía cercana a nosotros y sentir el calor de su corazón, que nos aliente y anime.

Vivir para María es vivir en obsequio de nuestra Madre espiritual; honrarla, venerarla para honrar a Dios ya su Hijo. Es recorrer las etapas de su vida, como camino para llegar a Jesús.



3. Actualidad de la consagración mariana.

La consagración a María se ha practicado en la Iglesia desde época muy remota. En los primeros siglos no aparecen ni fórmulas de consagración, ni datos muy concretos. No obstante, se vivió el espíritu y el contenido de la verdadera consagración.

La antífona más antigua, dedicada a la Virgen María, de uso frecuente desde el siglo IV, expresa una idea parecida. Dice así: «Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desoigas nuestras súplicas en nuestras necesidades; antes bien, líbranos de todo peligro, sola Casta, sola Bendita».

El Papa Pablo VI recuerda el ejemplo de San Ambrosio, quien en el siglo IV aconsejaba a los fieles a vivir en María y con María. Dice así:

«Bien pronto comenzaron los fieles a fijarse en María, para como Ella hacer de su propia vida un culto a Dios, y de su culto un compromiso de vida. Ya en el siglo IV San Ambrosio, hablando a los fieles, hacía votos para que en cada uno de ellos estuviese el alma de María para glorificar a Dios. Que el alma de María esté en cada uno, para alabar al Señor; que su espíritu esté en cada uno, para que se alegre en Dios” (MC 21).

Durante la Edad Media gran número de monjes, y también de fieles en general practicaron la consagración mariana. San Bernardo y San Odilón de Cluny son dos ejemplos de los más destacados.

En el siglo XVI y XVII florecieron en España y en Europa las cofradías de la esclavitud mariana; forma de consagración a María promovida principalmente por espirituales españoles; en particular, por el Beato Simón de Rojas y Bartolomé de los Ríos. El Carmelita Miguel de San Agustín en Flandes y San Luis María Grignón de Montfort, su discípulo espiritual, dieron máxima actualidad a la práctica de la consagración mariana, como expresión de amor filial a María.

Esta práctica está cobrando vigencia y difusión en nuestros días, gracias principalmente a la actitud y al ejemplo estimulante de Su Santidad el Papa Juan Pablo II, que lleva en su escudo la fórmula de su consagración a María: una M (María), con la leyenda: Totus tuus = todo tuyo.

La actualidad de la consagración mariana radica en su sentido y significado. Es un acto de devoción mariana de los más excelentes y eficaces en orden a la santificación cristiana; por lo mismo, de los más recomendables para la vida espiritual.

Todo lo que los Papas han enseñado sobre el valor de la devoción a la Virgen María, y su eficacia en orden a la renovación de la vida cristiana, puede aplicarse por antonomasia a la consagración mariana.

En nuestros días el Concilio Vaticano II ha esclarecido los fundamentos teológicos de la consagración a María. Por su parte, los Papas, desde Pío XII hasta Juan Pablo II, con sus enseñanzas y con su conducta, han mantenido y fomentado su actualidad, tanto en el aspecto personal como colectivo, o comunitario.



4. Algunos documentos de los Papas.

Los Papas se han referido en más de una ocasión al valor positivo de la consagración a María; así como a las obligaciones, a los compromisos de vida cristiana y al comportamiento de los consagrados. Referimos algunos documentos de los Romanos Pontífices más recientes, que ponen de relieve la actualidad de esta forma de devoción mariana:

Pio XII:

«Reina del Santísimo Rosario, auxilio de los cristianos, refugio del género humano, vencedora de todas las batallas de Dios... A Vos, ya Vuestro Corazón Inmaculado, Nos, como Padre común de toda la familia cristiana, como Vicario de

aquel a Quien "le fue dado todo poder en el cielo y la tierra", y de quien hemos recibido el cuidado de todas cuantas almas redimidas con su preciosa sangre llenan el universo entero, a Vos ya Vuestro Corazón Inmaculado, en esta hora trágica de la historia humana, confiamos, encomendamos y consagramos, no sólo la Santa Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo, sino también todo el mundo, destrozado por feroces discordias, abrasado en un incendio de odios, víctima de la propia iniquidad» (Radiomensaje a peregrinos de Fátima, 31.10.1942) .

«La Consagración a la Madre de Dios en las Congregaciones marianas es una donación entera de sí, para toda la vida y para la eternidad; es una donación no de puro formulismo, o de puro sentimiento, sino efectiva, realizada en la intensidad de la vida cristiana y mariana, en la vida apostólica... con el florecimiento en una vida interior sobreabundante, que se manifiesta en todas las obras exteriores de sólida devoción, de culto, de caridad, de celo» (Discurso a las Congregaciones Marianas, 21.1.1945).

JUAN XXIII:

«Este sentimiento de humildad y de valeroso servicio a Dios ya su Iglesia os ha conducido a la actual profesión de fe y amor, que de ahora en adelante será más generosa que lo ha sido en el pasado, después del acto de la consagración de Italia al Corazón Inmaculado de Maria, cumplido por vosotros.

Confiamos que en fuerza de este homenaje a la Virgen Santísima, todos los italianos veneren con renovado fervor en ella a la Madre del Cuerpo Místico, del cual la Eucaristía es símbolo y centro vital; imiten en ella al modelo más perfecto de la unión con Jesús, nuestra Cabeza; se unan a Ella en el ofrecimiento de la víctima divina; e imploren de su maternal intercesión para la Iglesia los dones de la unidad, de la paz y sobre todo de un mayor florecimiento de vocaciones sacerdotales. De esta suerte la consagración vendrá a ser siempre un motivo de mayor compromiso en la práctica de las virtudes cristianas, una defensa eficacísima contra los males que nos amenazan, y una fuente de prosperidad incluso temporal, según las promesas de Jesucristo. (Radio mensaje del 13.9.1959, en el XVI Congreso Eucarístico nacional de Italia).

PABLO VI:

«...Puesto que en este año se conmemora el XXV aniversario de la solemne consagración de la Iglesia y del género humano a Maria, Madre de Dios, ya su Corazón Inmaculado, hecha por nuestro predecesor de feliz memoria el Papa Pio XII, el 31 de octubre de 1942 con ocasión del Radiomensaje a la Nación portuguesa --Consagración que Nos mismo hemos renovado el 21 de noviembre de 1964--- exhortamos a todos los hijos de la Iglesia a renovar personalmente su propia consagración al Corazón Inmaculado de la Madre de la Iglesia, ya vivir este nobilísimo acto de culto con una vida siempre más conforme a la voluntad divina, en un espíritu de servicio filial y de devota imitación de su celestial Reina.

(Exhort. Apostólica Signum Magnum, 13.5.1967).

JUAN PABLO II:

«...En esta gran hora, que hace temblar, no podemos menos de dirigir, con filial devoción, nuestra mente a 13 Virgen Maria, que siempre vive y actúa como Madre en el misterio de Cristo y de la Iglesia, repitiendo las dulces palabras: totus tuus -"Iodo tuyo"-, que hace veinte años escribimos en nuestro corazón y en nuestro escudo, con motivo de nuestra consagración episcopal» (Del primer radiomensaje. Leído en la Capilla Sixtina. 17.10.1978).

«...Ante la Virgen de Czestochowa fue pronunciada la Consagración de Polonia al Corazón Inmaculado de María, el 8 de septiembre de 1946. Diez años después se renovaron en Jasna Gora los votos del Rey Jan Kazimierz, en el 300 aniversario de cuando él... proclamó a la Madre de Dios Reina del reino polaco. En esa efemérides comenzó la gran novena de nueve años, como preparación al milenio del bautismo de Polonia. Y finalmente, el mismo año del milenio, el 3 de mayo de 1966, aqui, en este lugar, el primado de Polonia pronunció el acto de total esclavitud a la Madre de Dios, por la libertad de la Iglesia en Polonia y en el mundo. Este acto histórico fue pronunciado aquí, ante Pablo VI, físicamente ausente pero presente en espíritu, como testimonio de esa fe viva y fuerte que esperan y exigen nuestros tiempos...

El Papa Pablo VI aceptó este acto de consagración como fruto de la celebración del milenio polaco en Jasna Gora; de ello da fe su Bula, que se conserva junto a la imagen de la Virgen Negra de Czestochowa. Hoy, su indigno sucesor, viniendo a Jasna Gora, desea renovarlo el día después de Pentecostés, precisamente cuando en toda Polonia se celebra la fiesta de la Madre de la Iglesia...

Gran Madre de Dios hecho hombre, Virgen santísima, Señora nuestra de Jasna Gora... séame lícito comenzar hoy con las mismas palabras el nuevo acto de Consagración a Nuestra Señora de Jasna Gora, que nace de la misma fe, esperanza y caridad, de la tradición de nuestro pueblo... y al mismo tiempo de los nuevos deberes que, gracias a Ti, oh María, me han sido confiados a mi, hombre indigno y al mismo tiempo tu hijo adoptivo...

Deseo hoy, al llegar a Jasna Gora como primer Papa-Peregrino, renovar este patrimonio de confianza, de consagración y de esperanza... y por tanto, te confío, oh Madre de la Iglesia, todos los problemas de esta Iglesia; toda su misión, todo su servicio... Lo hago en el lugar de la gran consagración, desde el que abrazas no solo a Polonia, sino a la Iglesia entera en las dimensiones de países y continentes: toda la Iglesia en tu Corazón materno.

¡Oh Madre!: te ofrezco y te confió aquí, con inmensa confianza, la Iglesia entera, de la que soy el primer servidor. Amén» (De la homilía en Jasna Gora, 4.6.1978).

Uno de los secretos de la vida espiritual –el gran secreto, que diría San Luis María Grignon de Montfort - es vivir la presencia maternal de María, realización y actualización de su mediación materna, que nos envuelve en la presencia de Dios misericordioso y en la de Jesucristo, su Hijo. María nos ayuda a vivir en esa atmósfera de Dios.

¿Cómo aprovecharnos al máximum de esa presencia benéfica de María, para la Iglesia y para las almas? ¿Qué actitud habrá que adoptar para sentir y vivir en toda su profundidad la presencia siempre beneficiosa de María, para movernos dentro del círculo de su acción y de su influencia mediadora y maternal, bajo la irradiación de su presencia santificadora? ...

La consagración mariana puede ser la respuesta a estos interrogantes. Es la forma más espontánea y expresiva de vivir esa presencia de María, que puede convertirse en una síntesis de espiritualidad mariana, y en una fuerza indiscutible de renovación de vida cristiana.

Podemos decir, que este es el modo eficaz de llevar a cabo aquella exhortación que el Papa Juan Pablo II dirigió a los participantes en los Congresos Internacionales Mariológico y Mariano, celebrados en Zaragoza (1979), ya todos los fieles de España:

«Mi exhortación a vosotros en estos momentos es ésta: sed testigos vivos, luminosos de la auténtica devoción mariana, promovida por la Iglesia en la línea marcada por el Concilio Vaticano II, en particular cuando nos recuerda a todos: obispos, sacerdotes, religiosos y seglares, que la devoción a la Virgen debe proceder de la fe verdadera por la que somos movidos a reconocer las excelencias de la Madre de Dios, a amarla con piedad de hijos, ya imitar sus virtudes (cf. LG 67) .(Radiomensaje a los Congresos, 12.10.1979).

El deseo de imitar a María, nacido de una fe ilustrada, debe terminar en la consagración mariana. Es el gesto más auténtico de un hijo para con su madre del cielo: vivir en María, con María, por María y para María, para vivir para Dios y para Jesús.

FUENTE: catolicosfirmesensufe.org

NO TE MUEVAS, HIJITA, VENDRÁN A BUSCARTE

El 18 de enero de 1896, una noche fría de invierno, Una Niña de 3 años estando con sus padres se perdió en el pueblo español de Rojales, en la provincia de Alicante. La noticia se difundió rápidamente y todo el pueblo se movilizó. Después de rastrear los alrededores no encontraron ninguna huella de la niña.

El 19, los habitantes comenzaron a buscar a la niña. Se esperaba al menos encontrar su cuerpo. De pronto, a las 15 horas, su tío y su tía la vieron apoyada contra una gran roca. La niña parecía muerta pero al escuchar la voz de su tío, ella se levantó y corrió hacia ellos como si hubiera despertado de un sueño profundo:

- Cariño, ¿no has tenido frío esta noche? La niña respondió que no había sentido frío, porque una señora la cubrió con su capa, "una buena y tierna señora que me dijo, no te muevas de aquí, mi niña, que vendrán a buscarte."

Al día siguiente, se celebró una Misa solemne de acción de gracias. la niña fue llevada ante la imagen de Nuestra Señora del Monte Carmelo, y luego exclamó: - ¡Mamá, mamá! ¡Esta es la señora que me cubrió con su capa ayer!

En la oscuridad, la niña estaba a punto de caer en un precipicio. Esa fue la razón por la cual la Virgen, como buena madre, se mantuvo cerca de ella y le dijo "no te muevas"


Servicio de Un Minuto con María

CARTA DE SANTO TOMÁS MORO


Él fue quien nos mandó todo lo que hemos perdido y Él es quien por medio de este accidente se lo ha llevado de nuevo: que se haga lo que sea de su agrado."

Imagen: corazones.org

A Lady Moro Woodstock,

3 de septiembre de 1529

Mi querida Alice, a quien me encomiendo de todo corazón:

Me ha informado mi hijo Herón de la pérdida de nuestros graneros y también de los de nuestros vecinos, y además con todo el grano que había en ellos. Dejando a un lado lo que sea el placer de Dios, es sin duda una desgracia muy grande que se haya perdido tanto grano y tan bueno, pero como ha sido de su gusto enviarnos este accidente, debemos y estamos obligados no sólo a resignarnos sino a alegrarnos de tal visitación. Él fue quien nos mandó todo lo que hemos perdido y Él es quien por medio de este accidente se lo ha llevado de nuevo: que se haga lo que sea de su agrado. Por consiguiente, nunca lo tomemos a mal, a regañadientes, son más bien, aceptémoslo y démosle gracias de todo corazón tanto por la adversidad como por la prosperidad. Tal vez tengamos más causa de serle agradecidos por nuestras pérdidas que por nuestras ganancias, porque su sabiduría ve mejor que nosotros lo que es para nuestro bien. Te pido por tanto que estés alegre y que lleves a toda la gente de la casa contigo a la iglesia, y una vez allí des gracias a Dios tanto por lo que nos ha dado como por lo que nos ha quitado, y también por lo que nos ha dejado. Si es de su agrado puede aumentarlo cuando quiera; pero si es de su agrado puede aumentarlo cuando quiera; pero si es de su agrado dejarnos con menos, que se haga también su voluntad.

Te ruego que hagas una buena pesquisa para ver qué es lo que mis pobres vecinos han perdido y diles que no se preocupen, pues, aun si tuviera que quedarme sin una sola cuchara, no habrá vecino mío que tenga que soportar pérdida alguna por un accidente ocurrido en mi casa. Te ruego que, junto con mis hijos y el resto de tu casa, te alegres en Dios y que alguna forma busques con tus amigos la mejor manera de hacer provisión de grano para los nuestros y también de simiente para el año entrante, si te parece buena idea que sigamos manteniendo en nuestras manos el campo; y tanto si piensas una cosa como la otra, a mí me parece que no sería bueno abandonarlo todo de repente, echando a nuestra gente de la finca, hasta que no hayamos pensado mejor la situación. Ahora bien, si tenemos ahora mismo más gente de la que nos va a hacer falta y que pueden colocarse con otros amos, en ese caso puedes dejarles que se vayan, pero no quiero que nadie sea despedido sin que tenga ni sepa adonde ir.

Por lo que se refiere a mi regreso, no veía antes otra posibilidad que la de seguir aquí con su majestad el Rey, pero ahora, debido a este accidente, creo que conseguiré quedarme libre esta próxima semana para volver a casa y verte. Entonces, los dos juntos, seguiremos pensando sobre estas cosas y sobre el mejor camino a tomar.

De todo corazón deseo que te vaya todo bien con los hijos, y que salgan las cosas como deseas.

Escrito en Woodstock, el tercer día de septiembre por la mano de tu marido, que tanto te quiere.

Tomás Moro.




(La correspondencia de Tomás Moro, análisis y comentario histórico crítico. Anna Sardaro. EUNSA, pp. 217 - 219)


Santo Tomás Moro nació en Londres en 1477. Recibió una excelente educación clásica, graduándose de la Universidad de Oxford en abogacía. Su carrera en leyes lo llevó al parlamento. En 1505 se casó con su querida Jane Colt con quien tuvo un hijo y tres hijas. Jane muere joven y Tomás contrae nuevamente nupcias con una viuda, Alice Middleton.


Hombre de gran sabiduría, reformador, amigo de varios obispos.

En 1516 escribió su famoso libro "Utopía". Atrajo la atención del rey Enrique VIII quién lo nombró a varios importantes puestos y finalmente "Lord Chancellor", canciller, en 1529. En el culmen de su carrera Tomás renunció, en 1532, cuando el rey Enrique persistía en repudiar a su esposa para casarse, para lo cual el rey se disponía a romper la unidad de la Iglesia y formar la iglesia anglicana bajo su autoridad.

Santo Tomás pasó el resto de su vida escribiendo sobre todo en defensa de la Iglesia. En 1534, con su buen amigo el obispo y santo Juan Fisher, rehusó rendir obediencia al rey como cabeza de la iglesia. Estaba dispuesto a obedecer al rey dentro de su campo de autoridad que es lo civil pero no aceptaba su usurpación de la autoridad sobre la Iglesia. Tomás y el obispo Fisher se ayudaron mutuamente a mantenerse fieles a Cristo en un momento en que la gran mayoría cedía ante la presión del rey por miedo a perder sus vidas. Ellos demostraron lo que es ser de verdad discípulos de Cristo y el significado de la verdadera amistad. Ambos pagaron el máximo precio ya que fueron encerrados en La Torre de Londres. Catorce meses mas tarde, nueve días después de la ejecución de San Juan Fisher, Sto. Tomás fue juzgado y condenado como traidor. El dijo a la corte que no podía ir en contra de su conciencia y decía a los jueces que "podamos después en el cielo felizmente todos reunirnos para la salvación eterna"

Ya en el andamio para la ejecución, Santo Tomás le dijo a la gente allí congregada que el moría como "El buen servidor del rey, pero primero Dios" ("the King's good servant-but God's first"). Nos recuerda las palabras de Jesús: "Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios." Fue decapitado el 6 de julio de 1535. Su fiesta es el 22 de junio.

FUENTE: padrepatricio.com

ELOGIO DE LA CASTIDAD SACERDOTAL


O quam pulchra est casta generatio cum claritate (Sab. 4, 1).


Por Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa


Queridos hermanos, que hermosos elogio hace la Sagrada Escritura de la castidad, al hablar de esta virtud en el libro de la Sabiduría.Nada es comparable al mérito de un alma casta. En verdad la castidad es una gloria soberana del hombre. Es de San Ambrosio esta hermosa frase: Qui castitatem servavit, ángelus est; qui perdidit, diabolus. El que guarda la castidad, un ángel es; el que la pierde, un diablo. El que guarda con fidelidad la castidad se despoja de su humanidad para revestirse de la naturaleza angélica; lo mismo que el que la sacrifica es un ángel caído.

¿Por qué hemos de ser castos los sacerdotes? Porque así lo hemos prometido en el momento más solemne de nuestra vida. San Pablo nos lo dijo a todos:¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros? Si alguno profana el templo de Dios, Dios lo destruirá (1 Co. 3, 16). Esta ley que rige para el fiel, mucho más para el sacerdote, esperando eterna ruina a los que profanen su cuerpo con la impudicia.

Nuestro santo ministerio no puede mezclarse con ningún acto impuro, pues el Señor se aparta del sacerdote que no es puro. Y con ello pierde la luz para guiarse en su ministerio, el fervor y el celo pastoral. El abismo llama al abismo (Sal. 42, 8) (abyssus abyssum invocat). La falta de pureza en el sacerdote arrastra a éste hacia un verdadero abismo, separándose de Dios, endureciendo su corazón y llevando a una terrible situación donde queda totalmente desfigurado e irreconocible su sacerdocio.

Cuánto daño hace a la Iglesia el sacerdote que no vive la castidad, cuántos escándalos y cuánto daño a las almas que inocentemente de ponen en sus manos con total confianza, con la confianza de un padre, y se encuentran traicionadas, y, no pocas, veces, dañadas irremisiblemente.

Pero la fuerza que impele a una vida de castidad perfecta, a querer la castidadcomo una hermana inseparable, como una parte esencial del propio yosacerdotal, indivisible a nuestro propio ser, es nuestra ligazón con elSacrificio de la Misa. Nuestras manos, que ya no lo son, han de ser purísimas, son las manos que tienen entre sí al Cuerpo de Cristo. Son las manos que están destinadas a ser las del mismo Jesucristo. Porque ya no es el sacerdote, es Él mismo quien ofrece le Santo Sacrificio.


Oraciones para pedir la santidad sacerdotal.

Realmente uno se queda asombrado al comprobar cómo tradicionalmente la Santa Iglesia cuida y se preocupa mucho por la castidad y santidad sacerdotal, advirtiendo y ayudando al sacerdote con santas oraciones y ejercicios de piedad, que le recomienda imperiosamente. Así, tenemos laOración para pedir la gracia de conservar la castidad – Oratio ad gratiam servandæ castitatis implorandam-; la Oración para pedir la santidad de vida– Oratio ad vitam sanctae ducendam. Oraciones de los sacerdotes para antes y después de la propia confesión sacramental – Oratio sacerdotis ante et post ipsius confessionem. Oración del sacerdote antes de oír las confesiones sacramentales de los fieles – Oratio sacerdotis antequam Confessiones excipiat. Oración del sacerdote después de oír las confesiones sacramentales de los fieles – Oratio sacerdotis postquam Confessiones exceperit.

La fórmula de la consagración de los sacerdotes al Sagrado Corazón de Jesús –Formula consecrationis sacerdotum ssmo. Cordi Iesu. Oración a Cristo Rey – Oratio ad D. N. Iesum Christum Regem.


Preparación para la Santa Misa.

Oraciones todas recogidas en el Breviario para que se recen con frecuencia los sacerdotes. Pero, es en todo lo referente a la Santa Misa donde nuestra Madre Iglesia persiste con más insistencia en recordar al sacerdote su pureza, su castidad, su santidad, por lo sagrado y sublime del Santo Sacrificio. Para cada día de la semana, y como preparación para la Santa Misa(Præparatio ad Missam), nos propone unas oraciones, a parte de una serie de hermosísimos salmos, que nos recuerdan lo sublime de nuestro ministerio y la imperiosa e ineludible necesidad de muestra pureza y santidad de vida. Por ejemplo, la oración para la feria secunda, es decir para el lunes, empieza de esta manera: Rex virginum, amator castitatis et integritatis…, Rey de la virginidad, amante de la castidad e integridad... Y así, cada día de la semana el sacerdote, al leer estas oraciones, tiene presente el misterio al que se enfrenta y realiza, y lo que la Iglesia espera de él y de su ministerio.

Una vez leídas las oraciones preparatorias para la Santa Misa, la Santa Iglesia nos sigue recordando la necesidad de nuestra pureza y castidad mientras nos revestimos de los ornamentos sagrados. Por ejemplo, cuando nos lavamos las manos rezamos la siguiente oración: Da fuerza, oh Señor, a mis manos por este lavado, de modo que pueda servirte sin pecado físico o mental – Da, Domine, virtutem manibus meis ad abstergendam omnem maculam; ut sine pollutione mentis et corporis valeam tibi servire.

Cuando nos ceñimos el cíngulo, rezamos: Cíñeme, Señor, con el cíngulo de la pureza y extingue en mis entrañas los movimientos sensuales desordenados, de modo que permanezca en mí la virtud de la castidad –Precinge me, Domine, cíngulo puritatis, et extingue in lumbis meis humorem libidinis; ut maneat in me virtus continentiæ et castitatis.


Realización de la Santa Misa.

Para la realización del Santo Sacrificio, la instrucción, recomendación y enseñanza que nos da la Iglesia es inapreciable e insuperable; enseñanza verdaderamente santa para celebrar dignamente: Quiero celebrar la Misa y consagrar el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo según el rito de la santa Iglesia Romana, en alabanza de Dios omnipotente y de toda la Corte triunfante para utilidad mía y de toda la Iglesia militante, por todos los que, en general y en particular, se han encomendado a mis oraciones y por la prosperidad de la santa Iglesia Romana.


Acción de gracias después de la Santa Misa.

Tras la finalización de la Santa Misa, la Santa Iglesia nos insiste fervientemente en la importancia de la acción de gracias (Gratiarum actio post Missam). De igual manera que para la preparación, nos propone una serie de oraciones para cada día de la semana, cuyo contenido sigue siendo la insistencia de la pureza y santidad sacerdotal. Por ejemplo, la oración par laferia sexta, es decir para el viernes contiene lo siguiente: Amantissime Domine mi, doleo ex tota anima mea de peccatis meis… Mi Amantísimo Señor, me duelo con toda mi alma de mis pecados… En la oración para el sábado(sabbato) leemos: O voluntas Dei! Tu es amor meus. O Iesu mi! Tu mortuus es pro me… Oh Voluntad de Dios¡ Oh Mi Jesús¡ Tú has muerto por mi…

Queridos hermanos, ¿cómo no voy a tener muy presente mi castidad y santidad, simplemente haciendo aquello que tradicionalmente mi Madre Iglesia me insta a que haga? Es la solicitud constante que la Santa Iglesia hace a sus hijos sacerdotes para que vivan santamente en pureza y castidad perfectísimas, como perfectísimo y santísimo es el Santo Misterio al que están unidos por su consagración sacerdotal, el Santo Sacrificio de la Misa.

No hay vida sacerdotal sin pureza y castidad en el sacerdote, nunca dará frutos entre los fieles asignados a su cuidado y enseñanza, y sólo se podrá esperar de él que el rebaño se disperse.

En la tradición tenemos esta santa enseñanza de la Iglesia, verdadero tesoro, que para quien la sigue da frutos de pureza, castidad y santidad.

O quam pulchra est casta generatio cum claritate.

Ave María Purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa.

FUENTE: adelantelafe.com/

LAS IMPRESIONANTES PROFECÍAS DADAS POR LA VIRGEN A SOR MARIANA TORRES (+1935) SOBRE EL SIGLO XX [2012-07-29]

Imagen: forosdelavirgen.org

La Virgen María que se aparece en Medjugorje, Salta, Jacareí y en tantos lugares con distintos nombres, es la misma María -que con variaciones de lenguaje-, nos trasmite el mismo mensaje a todos los hombres, se hallen donde sea. A veces pareciera que su mensaje se refiere sólo a la localidad en la que aparece, pero si se considera su mensaje en oración, se podrá descubrir que habla a cada uno en cada rincón del planeta; algo similar a lo que sucede con las Escrituras.

Con esta advertencia es que podemos abordar los extraordinarios mensajes que Nuestra Señora del Buen Suceso le dio a sor Mariana de Jesús Torres a fines del siglo XVI y principios del XVII en Ecuador, diciéndole directamente que tales revelaciones se referían a sucesos que ocurrirían en el siglo XX.

Quien siga adelante leyendo este artículo podrá darse cuenta de la extraordinaria exactitud en las profecías hechas 3 o 4 siglos antes sobre nuestra época.


NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO, QUITO, ECUADOR

El Convento de la Inmaculada Concepción fue el primer convento de religiosas en la ciudad de Quito, Ecuador. La nobleza católica de la ciudad de Quito pidió al rey Felipe II este favor, para que las mujeres de la colonia pudieran disfrutar de los beneficios de la vida religiosa. Cinco hermanas profesas de la Orden fueron enviadas desde España, como Madres Fundadoras del nuevo Convento. Estuvieron acompañados por una niña de 13 años de edad, Mariana de Jesús Torres, la sobrina de la madre superiora. Ella se convertiría en la más conocida de las Madres Fundadoras, pero permaneció casi desconocida fuera del Ecuador hasta el siglo XX. El convento se fundó oficialmente el 13 de enero de 1577.

La joven aprendiz hizo un rápido avance en la vida espiritual y disfrutó de muchos favores del cielo. Ella también practicaba la penitencia severa y fue elegida por Dios para sufrir como alma víctima. Muchos de sus sufrimientos fueron ocasionadas por sus hermanas de religión, que eran poco estrictas, y que se rebelaban contra la forma austera de vida insistida por la Beata Beatriz de Silva y las madres fundadoras españolas, y requerido por la Santa Regla de la Comunidad. Finalmente, la Madre Mariana fue elegida para ser abadesa en lugar de su tía enferma, que murió poco después.


PRIMERA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO

Muy temprano en la mañana del 2 de febrero de 1594, la Madre Mariana estaba rezando en el coro alto del Convento, suplicando fervientemente a Jesús y María por el alivio de las muchas pruebas severas del convento y la prevención de los muchos pecados. Durante su larga oración, oyó una voz dulce llamarla por su nombre. Mirando rápidamente, vio a la Santísima Virgen María con el Niño Jesús en su brazo izquierdo. Cuando le preguntó quién era ella, Nuestra Señora respondió:

“Yo soy María del Buen Suceso, la Reina del Cielo y la Tierra… Como su madre, llevo (al Niño Jesús) aquí, en mi brazo izquierdo, de modo que juntos podamos frenar la mano de la Justicia Divina, que está siempre dispuesta a castigar a este infortunado y criminal mundo.”

“En la diestra, llevo el báculo que ves, por el deseo de gobernar este convento como abadesa y madre… Satanás comenzará a tratar de destruir esta obra de Dios … Pero no tendrá éxito, porque soy la Reina de las Victorias y la Madre del Buen Suceso, y es bajo esta invocación que deseo ser conocida en todo tiempo…”

La Santísima Virgen María coloca al Niño Jesús en los brazos de la Madre Mariana, dándole un fuerte deseo de sufrir como alma víctima.


NUESTRA SEÑORA PIDE QUE SEA HECHA UNA ESTATUA

Nuestra Señora se apareció muchas veces más a la Madre Mariana. Durante la aparición del 16 de enero de 1599, Nuestra Señora mandó a la Madre Mariana fabricar una estatua que la representara a ella como se apareció a la religiosa. Luego le ordenó que midiera su altura con la cuerda de su hábito religioso. Nuestra Señora prometió:

“Cuando las tribulaciones del espíritu y los sufrimientos del cuerpo les opriman y parezca que se ahogan en un mar sin fondo, miren a mi Santa Imagen, que será para ustedes una estrella de los náufragos. Que siempre estará ahí, dispuesta a escuchar sus lamentos y calmar su llanto. Dígales que siempre deben recurrir a su madre con fe y amor…”


LAS ADVERTENCIAS SOBRE EL SIGLO XX

Temprano en la mañana del 21 de enero de 1610, la Madre Mariana se vio favorecido por la aparición de los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Entonces apareció la Virgen y relató muchas predicciones:

“Te hago saber que a partir del final del siglo XIX y poco después de mediados del siglo XX, en lo que hoy es la Colonia y luego será la República del Ecuador, las pasiones estallarán y habrá una corrupción total de las costumbres (morales), ya que Satanás reinará casi por completo por medio de las sectas masónicas.”

“Ellos se centrarán principalmente en los niños con el fin de mantener la corrupción. ¡Ay de los niños de esos tiempos! Va a ser difícil recibir el Sacramento del Bautismo, y también el de la Confirmación… A menudo, durante esta época, los enemigos de Jesucristo, instigados por el diablo, robarán hostias consagradas de las iglesias, para que puedan profanar las especies eucarísticas…
“En cuanto al Sacramento del Matrimonio… va a ser atacado y profanado profundamente… El espíritu católico rápidamente decaerá; la preciosa luz de la fe poco a poco se extinguirá… Sumado a esto estarán los efectos de la educación laica, que serán una de las razones de la escasez de vocaciones sacerdotales y religiosas.

“El sacramento del Orden, serán ridiculizado, oprimido y despreciado… El diablo tratará de perseguir a los ministros del Señor en todo lo posible, el hará el trabajo con cruel y sutil astucia, para desviarlos del espíritu de su vocación y corromper a muchos de ellos. Estos sacerdotes depravados, que escandalizarán al pueblo cristiano, traerán el odio de los malos católicos y de los enemigos de la Iglesia Católica Romana y la caída de todos los sacerdotes de la Iglesia Apostólica…”

“Además, en estos tiempos infelices, habrá un lujo desenfrenado, que atrapará al resto en el pecado y conquistará innumerables almas frívolas, que se perderán. La inocencia casi ya no se encontrará en los niños, ni la modestia en las mujeres. En este supremo momento de necesidad de la Iglesia, el que debe hablar se callará”.


LAS APARICIONES SE DARÁN A CONOCER EN EL SIGLO XX

Temprano en la mañana del 2 de febrero de 1610, Nuestra Señora se apareció nuevamente a la Madre Mariana y repitió su demanda de tener una estatua. Luego añadió:
“Dile al Obispo que es mi voluntad y la voluntad de mi Hijo Santísimo que su nombre se oculte a toda costa… porque no es apropiado para cualquier persona en el momento presente conocer los detalles o el origen de cómo esta estatua vino a realizarse. Este conocimiento sólo vendrá para el público en general en el siglo XX.”

“En esa época la Iglesia se encontrará atacada por hordas terribles de la secta masónica, y esta pobre tierra ecuatoriana estará agonizando a causa de la corrupción de las costumbres, el lujo desenfrenado, la prensa impía, y la educación secular. Los vicios de la impureza, la blasfemia, y el sacrilegio dominarán en este depravado tiempo de desolación, y quien debe hablar estará en silencio…”


LA ESTATUA ES TERMINADA POR LOS ÁNGELES

El escultor de la estatua de Nuestra Señora del Buen Suceso es llamado para esta tarea por la misma Virgen. Sin embargo, el trabajo se previó que fuera completado por los Ángeles. La Madre Mariana fue testigo de este prodigio temprano en la mañana del 16 de enero de 1611. Ella vio en una visión a la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María, los nueve coros de ángeles, y en particular a los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, junto con el seráfico San Francisco. Estos últimos cuatro se acercaron a la estatua y acabaron la obra que el escultor había tenido la intención de terminar ese mismo día. Entonces vio a la Virgen entrar y animar la estatua. Todos estos hechos fueron atestiguado por la Madre Mariana al obispo, antes de que él solemnemente consagrara e instalara la estatua. El escultor, también declaró que no había terminado la estatua, y que debía ser el trabajo de Ángeles.


CINCO PROFECÍAS PARA NUESTROS TIEMPOS

La más importante de las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso tuvo lugar cerca del final de vida de la Madre Mariana. La mañana del 2 de febrero de 1634, la Fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María, la Madre Mariana encontraba orando ante el Santísimo Sacramento, suplicándole poder estar unida a Él y ser devorada en ese amor que pertenece a la Virgen. También le recordó proteger y preservar a sus hijas de su convento amado.

Cuando terminó la oración, vio la luz del santuario extinguida por sí misma, dejando al altar completamente a oscuras. Nuestra Señora se le apareció para decirle que el Señor había oído sus clamores y pondría fin a su exilio terrenal en menos de un año. “Prepara tu alma para que, cada vez mas purificada, puedas entrar en la plenitud a la alegría del Señor ¡Oh! ¡si los mortales, y, en particular, las almas religiosas, pudieran saber lo que es el Cielo y lo que es poseer a Dios! ¡De qué manera diferente vivirían! ¡Ni ellos mismos escatimarían sacrificios con el fin de poseerlo!”

La Santísima Virgen María explicó a continuación los cinco sentidos de la luz del Tabernáculo que se había extinguido ante los ojos de la madre de Mariana.

I. ”El significado primero es que al final del siglo XIX y en el siglo XX, varias herejías se propagarán en esta tierra, entonces habrá una república libre. A medida que estas herejías se extiendan y dominen, la preciosa luz de la Fe se extinguirá en las almas por la casi total corrupción de las costumbres (moral). Durante este período, habrá grandes calamidades físicas y morales, tanto públicas como privadas.

“El pequeño número de almas que se oculten, conservarán el tesoro de la fe ylas virtudes sufrirán un martirio indeciblemente cruel y prolongado. Muchas de ellas sucumbirán a la muerte por la violencia de sus sufrimientos, y los que se sacrifiquen por la Iglesia y el país se contarán como mártires.

“Los hombres libres de la esclavitud de esas herejías, aquellos a quienes el amor misericordioso de Mi Hijo Santísimo destinará para la restauración,tendrán una gran fuerza de voluntad, constancia, valor y mucha confianza en Dios. Para probar esta fe y la confianza de los justos, habrá ocasiones en las que todo parecerá estar perdido y paralizado. Esto, entonces, será el feliz comienzo de la restauración completa.”

Estas almas escogidas, que restablecerán la salud de la Iglesia, son descritas en detalle como los apóstoles de los últimos tiempos, por San Luis María de Montfort en su Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María.

II. ”El segundo significado,” Nuestra Señora dijo, “es que mi convento, siendo muy reducido en tamaño, se sumergirá en un océano insondable de amargura indescriptible, y parecerá estar ahogándose en las aguas de diversas tribulaciones.” Muchas vocaciones auténticas perecerán, continuó. La injusticia entrará incluso en este convento, “disfrazada bajo el nombre de la caridad falsa, causando estragos en las almas.” Y las almas fieles, llorando e implorando en secreto que estos terribles tiempos se acorten, sufrirán un martirio lento y continuo.

III. ”La tercera razón de que se dé la extinción de la lámpara se debe alespíritu de impureza que satura la atmósfera de aquellos tiempos. Al igual que un océano sucio, correrá a través de las calles, plazas y lugares públicos, con una libertad asombrosa.”

“No habrá casi ningún alma virgen en el mundo”, la Virgen dijo. La delicada flor de la virginidad se vería amenazada por la completa aniquilación. Sin embargo,prometió que siempre habría algunas almas buenas en los claustros donde puedan echar raíces, crecer y vivir como un escudo para desviar la ira divina. ”Sin virginidad”, Ella dijo”, sería necesario que el fuego del cielo cayera sobre estas tierras para purificarlos.”

IV. La cuarta razón para que la lámpara se apague es que las sectas masónicas, después de haber infiltrado a todas las clases sociales, sutilmente introducirán su enseñanza en los ambientes domésticos con el fin de corromper a los niños, y el diablo se gloriará en el comedor con la exquisita delicadeza de los corazones de los niños.

“En estos tiempos desafortunados”, Nuestra Señora predijo, “el mal asaltará la inocencia infantil. De esta manera, las vocaciones al sacerdocio se perderán, lo que será una verdadera calamidad.”

Una vez más Nuestra Señora prometió que durante este tiempo todavía habría comunidades religiosas que sostengan a la Iglesia y sagrados ministros del altar -almas ocultas y bellas, que trabajarán con valentía y celo desinteresado por la salvación de las almas. ”Contra ellos”, advirtió, “los impíos desencadenarán una guerra cruel, dejando caer sobre ellos vituperios, calumnias y vejaciones con el fin de impedir el cumplimiento de su ministerio. Pero, al igual que columnas firmes, se mantendrán firmes y lo enfrentarán todo con el espíritu de humildad y sacrificio con el que ellos están investidos, en virtud de los méritos infinitos de mi Santísimo Hijo, quién les amará en las fibras más íntimas de su Corazón Santísimo y tierno.”

Durante este tiempo, la Virgen predijo, “el clero secular estará muy lejos de su ideal, porque los sacerdotes se volverán descuidados en sus deberes sagrados. Perdiendo la brújula divina, apartarán del camino trazado por Dios para el ministerio sacerdotal y buscarán el bienestar y la riqueza, que se esforzarán por obtener indebidamente.”

“La Iglesia sufrirá en esta ocasión -la noche oscura de la falta de un Prelado y Padre que vele por ellos con amor paternal, dulzura, fortaleza, discernimiento y prudencia. Muchos perderán su espíritu, poniendo sus almas en gran peligro”.

Nuestra Señora continuó explicando la cuarta razón para la extinción de la luz del Tabernáculo: “Por lo tanto, recen con insistencia sin cansarse y lloren con lágrimas amargas en el secreto de su corazón. Imploren a nuestro Padre Celestial, por el amor del Corazón Eucarístico de Mi Hijo Santísimo y de su Preciosa Sangre derramada con tanta generosidad… El podría tener piedad de sus ministros, poniendo fin a aquellos tiempos ominosos, y enviando a la Iglesia el Prelado que restaure el espíritu de sus sacerdotes.

“Mi Hijo Santísimo y yo amaremos a este hijo predilecto con un amor de predilección, y le haremos el regalo de una capacidad poco común, humildad de corazón, docilidad a la inspiración divina, fortaleza para defender los derechos de la Iglesia, y un corazón compasivo, para que, como otro Cristo, él ayude a los grandes y pequeños, sin despreciar a las almas más desafortunadas que pidan por la luz y consejo en sus dudas y dificultades. En sus manos se colocarán la balanza del Santuario, para que todo sea pesado con la debida medida, y Dios sea glorificado.”

Nuestra Señora continuó: “La tibieza de todas las almas consagradas a Dios en el estado sacerdotal y religiosa retrasará la llegada de este Prelado y Padre. Esto, entonces, será la causa de la maldición del diablo que tomará de posesión de esta tierra, donde alcanzará sus victorias por medio de un extranjero y sin fe, tan numerosas que, como una nube negra, se oscurecerán los cielos puros de la entonces República consagrada al Sagrado Corazón de mi Divino Hijo.”

“Con esta gente, todos los vicios van a entrar, lo que atraerá a su vez todo tipo de castigo, tales como plagas, hambrunas, luchas internas y conflictos con otras naciones, y la apostasía, la causa de la perdición de tantas almas tan queridas por Jesucristo y por mí.”

“Con el fin de disipar esta nube negra que impide a la Iglesia de disfrutar el día claro de la libertad, habrá una guerra formidable y espantosa, que verá el derramamiento de sangre de compatriotas y extranjeros, de sacerdotes, seglares y religiosos. Esta noche será la más horrible, ya que, humanamente hablando, el mal parecerá triunfar.”

“Esta, pues, marcará la llegada de mi hora, cuando yo, de una manera maravillosa destronaré a los soberbios y maldeciré a Satanás, pisoteándolo bajo mis pies y atándolo en el abismo infernal. Así, la Iglesia y el país estarán finalmente libres de su cruel tiranía.”

V. La quinta razón de que la lámpara se haya extinguido es debido a la laxitud y la negligencia de aquellos que poseen una gran riqueza, que estarán con indiferencia y verán a la Iglesia siendo oprimida, la virtud siendo perseguida, y el triunfo del diablo, sin emplear sus riquezas piadosamente para la destrucción de este mal y la restauración de la fe. Y también es debido a la indiferencia de la gente al permitir que el nombre de Dios se extinga progresivamente y la adhesión al espíritu del mal, entregándose libremente a los vicios y las pasiones.

“¡Ay! ¡Mi hija predilecta! Si se te hubiera dado para vivir en esa época tenebrosa, morirías de pena al ver todo lo que les he revelado a vosotros, que tendrá lugar. ¡Pero Mi Hijo Santísimo y yo tenemos un amor tan grande por esta tierra, nuestra herencia, que deseamos, incluso ahora la aplicación de tus sacrificios y oraciones para acortar la duración de tal terrible catástrofe!”

Abrumada por la magnitud de los males que veía y las incontables almas que serían condenados en estos tiempos, la Madre Mariana cayó inconsciente. Allí, las hermanas la encontraron como si estuviera muerta, aplicándole golpes en su corazón. Todos los esfuerzos del médico para devolverle la conciencia fueron inútiles. De hecho, dijo, humanamente hablando, su vida debe haber terminado por el shock que había recibido.

Las hermanas la rodearon, suplicando al cielo para que les dejara su gran tesoro, la última de las madres fundadoras, “el pilar de la observancia, la columna de la casa”. Dos días más tarde, la Madre Mariana abrió los ojos, animó a sus hermanas a continuar siguiendo la Regla, y las consoló diciendo que ella se quedaría con ellos por un poco más de tiempo.


ÚLTIMA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO

En los últimos diez meses de su vida, nunca la Madre Mariana recuperó el vigor de su salud y se vio obligada a menudo a guardar cama. En la enfermedad, así como en salud, ella edificó la Comunidad con su ejemplo. En medio de sus dolores intensos, siempre mantuvo una sonrisa en sus labios, una admirable serenidad y un espíritu imperturbable, propio de un alma cuya vida se había desarrollado a la sombra de la Cruz.

Tarde en la noche del 8 de diciembre de 1634, la Fiesta de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora se le apareció por última vez a la Madre Mariana. Ella estuvo acompañada de nuevo por los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Después de muchas revelaciones de Nuestra Señora concluyó:

“En el siglo XX, esta devoción (a Nuestra Señora del Buen Suceso) hará prodigios en lo espiritual, así como en la esfera temporal, porque es la Voluntad de Dios reservar esta advocación y el conocimiento de tu vida para ese siglo, cuando la corrupción de las costumbres será casi general y la preciosa luz de la fe casi se haya extinguido…”

La Madre Mariana de Jesús Torres murió de una muerte santa a las 3:00 pm el 16 de enero 1635, tal como lo había predicho.

Una y otra vez durante los últimos cuatrocientos años, las profecías de Nuestra Señora del Buen Suceso se han cumplido.

Los siglos XIX y XX demostraron que la exactitud de las profecías fue sorprendente. Es evidente que el significado del mensaje de Nuestra Señora, y la devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso, ahora es aún más importante en el siglo XXI. Como vemos, el mundo está sumido en el error, la herejía y la sensualidad, por no hablar de los vicios de todo tipo. El llamado de Nuestra Señora a la oración, la reparación y la penitencia se vuelve aún más urgente. ¿Cómo no podemos oír la súplica de Nuestra Señora y esforzarnos todos los días para consolar su corazón tierno e Inmaculado y el Sagrado Corazón de su Divino Hijo?

FUENTE: profeciasyrevelaciones.blogspot.com/

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís